Un amante perfecto se ganó la emoción tuxtleca

"Sara Regalado * CP. Sucedió, los gritos eufóricos de la mujeres tuxtlecas no se dejaron esperar al salir William Levy a las tablas sobre las que se representaría la puesta en escena ""Un amante perfecto"", la cual presentó el galán cubano en el Teatro de la Ciudad ""Emilio Rabasa"", al lado de Gabriela Goldsmith, Lorena Velásquez, Mario Carballido, Susana Lozada y Ariane Pellicer.

Aunque para el público femenino bastaba que Levy moviera un solo dedo para ser festejado y ovacionado, es necesario destacar que en diversas ocasiones sus diálogos se hacían ininteligibles, pues la mala dicción y el seseo del actor terminaban por opacar sus líneas. Aunque eso no impidió y no ha impedido durante las más de cien representaciones de ""Un amante perfecto"" que el actor cubano sea el más esperado, aplaudido y festejado de todo el elenco. Esto ha significado una gran debut en teatro para Levy; y es que hasta las propias actrices que comparten el escenario con él se ponen nerviosas ante su presencia, como lo confesó Susana Lozada. ""Hay una escena en que viene hacia mí con el pecho descubierto y luego se regresa. En ese momento, después de todas las representaciones que hemos hecho, aún me sigo poniendo nerviosa"", platica Lozada, quien apunta que el mérito de Levy en la obra es su sola imagen: ""Es la belleza, es un tipazo y es perfecto"".

""øY entonces quién soy yoú"", es una de las líneas de Mauricio Herrera, pero esta frase justo se convierte en la premisa de toda la obra, en donde cada personaje tiene diversas identidades; en algún momento, por accidente o a propósito, se convierte en una persona que no es en realidad; por lo que la historia presenta una serie de confusiones que se prestan al nerviosismo, al albur y a la comedia no siempre muy inteligente.



Postura femenina

Una de las temáticas que retoma la obra es el empoderamiento de la mujer en el ámbito empresarial, y al respecto, la actriz Gaby Goldsmith, quien platicó en exclusiva para Cuarto Poder, aseguró que a estas alturas es responsabilidad de las mujeres hacerse presentes en todos los sectores, y puso como ejemplo la ONG que dirige, en donde se trabaja con niños y jóvenes de la calle. ""La mujer, hoy en día, debe subirse a la cancha y hacer su parte. Son muchas las necesidades que se tienen que cubrir en el mundo, y entre más manos podamos trabajar para cubrir esas necesidades, mejor"", expresó.

Sobre su trabajo en la obra, aseguró que ha sido muy motivante llegar a las cien representaciones, las cuales fueron cumplidas el fin de semana pasado en el Teatro Blanquita de la Ciudad de México. ""Estas cien representaciones no han sido en un solo lugar, lo cual sería más cómodo, sino son cien representaciones en gira; entonces eso lo hace más alternativo, con más audiencias, y lo valoramos muchísimo"", señaló.



La voz de la

experiencia

Aunque la participación de Lorena Velásquez se desarrolló sólo en los últimos minutos de la obra, éstos fueron suficientes para que le diera un realce que se agradece en cuanto a la historia y al tipo de comedia.

""Para mí, hacer comedia es lo mejor que me puede pasar"", aseguró en entrevista exclusiva la primera actriz, quien tuvo que rehacer su personaje, pues en la obra original sólo se limitaba a decir ""hasta luego"". ""Me enfrenté a un papel que no tenía nada, no tenía ni diálogo; yo le inventé todos los diálogos y esto ha hecho que le tome un cariño muy especial a este personaje y a la obra"", comentó.

La vocación de Lorena Velásquez quedó en evidencia sobre el escenario, y ella lo reafirma: ""La comedia, para mí, es sagrada. Es muy fácil en la vida salir de buena y no poner cara de nada, más que de buena; es muy fácil en la vida llorar y contar una tragedia y que todo el mundo llore; es muy fácil salir de guapa, pero haz reír a la gente y hazle una escena tragicómica; no es cualquier cosa y yo lo disfruto muchísimo"".

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