Un dron vuela en zonas arqueológicas

Un dron vuela en zonas arqueológicas

En mayo de 2013 Lucet llegó a Zempoala para el primer vuelo de Huitzilin. Y falló. El temporizador de fotos no funcionó correctamente. Regresó el martes. Falló de nuevo. Había demasiada turbulencia. Pero en lugar de darse por vencida, regresó todos los lunes y martes (días en que hay menos turistas) del resto del año. Con el tiempo consiguió dominar a Huitzilin y se convirtió así en pionera en fotogrametría digital aérea aplicada a la arqueología. En este caso se tomaron 364 fotos desde el cielo de Zempoala para luego rearmarlas en una computadora, ponerlas en tercera dimensión y finalmente crear una plano no solo exacto, sino también detallado y de gran resolución del sitio arqueológico. Los planos que existen hasta ahora fueron hechos de manera terrestre y con base en la topografía y por eso suelen tener errores. Desde arriba, Zempoala se ve no solo con más precisión sino también más clara. “A veces la gente me pregunta para qué hago estos planos si ya existen en el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) o incluso se pueden encontrar en los mapas de Google. El problema con los planos es que están equivocados y con Google la desventaja es la baja resolución. Como ellos fotografían todo el mundo, sacrifican resolución, e incluso hay un pequeño desfase derivado de que estiran las fotos para hacerlas coincidir con la dirección. Por eso hay veces que el GPS te ubica a algunos metros de distancia del lugar original”, explicó. Hutzilin (el náhuatl de colibrí) descubrió entonces los desfases entre la realidad y los planos existentes, incluso en el INAH. “Mi objetivo en la vida no es el registro de todo el patrimonio mexicano pero sí es mejorar las herramientas para tener una información completa y precisa”, señala la arquitecta. Ya estando en Veracruz, Hutizilin se fue de volada a Las Higueras, a donde llegó a mediados de 2014. Es una zona rica en pintura mural, descrita por primera vez en 1958 por el arqueólogo Alfonso Medellín Zenil, quien encontró primero un montículo y luego, al excavar, se topó con una pirámide y también con decenas de pinturas murales. Algunos edificios de la zona tenían hasta 19 capas de pinturas en sus distintas fases de construcción. El vuelo más reciente de Hutizilin fue en Xochicalco. Ha sido también el más difícil porque es una zona arqueológica de grandes desniveles. Basta ver el frente de la Gran Pirámide que baja y desemboca luego en la Plaza de los Dos Glifos. “Cuando se hace el registro de manera terrestre es complicado, tienes que hacer acrobacias, ¡hasta te juegas la vida!”, bromea la arquitecta. El dron, en cambio, sobrevoló la zona no sin problemas pero sin arriesgar la vida de alguien. “Tomamos 2 mil 170 fotos para cubrir Xochicalco. ¡Y lo hicimos en tres días!”, dice Lucet con una alegría que se explica al conocer que ese mismo trabajo realizado a la manera tradicional hubiera domado el cuadruple de tiempo, es decir dos semanas.