Un fenómeno en aumento

"Una sociedad no se acuesta democrática y se levanta fascista, ni los menores de un país se acuestan virtuosos y amanecen violados. Es necesario un paulatino proceso de deterioro, una ingenuidad peligrosa, una permisividad arriesgada.

Van pasando los años, hasta que nos encontramos con una sociedad donde se anima abiertamente a la promiscuidad. Desde directores de cine como Roman Polanski o estrellas del pop como Michael Jackson hasta magos como David Copperfield y políticos como el ""gober precioso"" se enlistan entre las numerosas personalidades que han sido relacionadas con graves escándalos en este sentido.

Están infectadas todas las capas sociales. Lo cometen abuelos con sus nietos y padres con sus hijas. Profesores de gimnasia, policías, políticos... Hasta que un día los abusados, ya adultos, los exponen ante los medios, salen denuncias contra sacerdotes y religiosos en Estados Unidos, Irlanda, Italia, Alemania y México. Aunque la iglesia trata de minimizar lo ocurrido, no caben excusas, y como lo dejó claro el mismo Jesucristo en el Evangelio: ""A quien escandalizare a uno de estos pequeños, más le valiera que le ataran al cuello una piedra de molino y lo echaran al mar"". Focalicemos que los denunciantes debieron llegar a adultos para denunciar, porque la sociedad no los defendió de niños.

Es preciso abrir una reflexión sobre las causas que han provocado este fenómeno. Y no sería acertado caer en el simplismo de colgar al celibato la carga de estas culpas. Célibes eran las vestales que guardaban el templo de Vesta, junto al foro romano, y célibes eran los anacoretas hindúes. Célibes han sido egregios filósofos y pensadores, y personajes entregados a su arte o a su ciencia. Jamás se han encontrado indicios de que estas personas se dedicaran a la violación de niños.

Aunque la palabra traición es la que mejor define su comportamiento y la repugnancia es el sentimiento natural que brota en cualquier ser humano bien constituido ante lo sucedido. Ahora se dicen horrorizados. Recordemos lo que afirmó Albert Einstein, científico estadounidense de origen alemán: ""El mundo no está en peligro por las malas personas, sino por aquellas que permiten la maldad"".

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