Real de Asientos es un antiguo y diminuto pueblo minero al borde del desierto, en Aguascalientes. La gente viene por el simple placer de un pueblo construido con la famosa piedra rosa de cantera. Algunas datan de mediados del siglo XVI. Es una ciudad tranquila de tiendas de barrio y algún que otro balneario. Y encierra verdaderos tesoros.
La minería de plata comenzó en la zona en 1647. Y esto puso a la pequeña ciudad en el mapa. Un siglo más tarde, ya albergaba fábricas textiles y viviendas para sus propietarios. La gente viene a ver el Acueducto Escondido de Asientos y el monasterio del Señor de Tepozán, del siglo XVII. El museo local está dedicado, casi a partes iguales, a la historia de la industria minera y a las especies de cactus de la zona.
El pueblo gira en torno a la iglesia de Nuestra Señora de Belén y el Tren del Piojito. Pero la gente del lugar casi siempre celebra también la gastronomía local. Está se caracteriza por los asados de boda, las quesadillas de birria, las memelas de chile y las gorditas de huitlacoche. Estas reciben un trato especial para la Fiesta de Nuestra Señora de Belén, y la Fiesta del Señor de Tepozán.
Puedes llegar fácilmente a Real de Asientos en autobús desde la capital del estado. Sin embargo, algunas líneas de autobús exigen hacer transbordo en la pequeña localidad de Cosío. Estrella Blanca, en particular, mantiene una pequeña estación allí donde algunos pasajeros son desviados. El viaje desde la ciudad de Aguascalientes dura poco más de una hora, incluso con transbordo.
Un paisaje semidesértico
Pueblo minero lleno de historia y cultura que ha sido nombrado Pueblo Mágico. De sus minas Minerva y Orito se extraían en otros tiempos zinc, cobre, plata y oro. Aquí fueron descubiertos importantes yacimientos de plata lo que atrajo riqueza y mayor número de pobladores. A lo largo de sus calles, abundan las fachadas forradas con cantera rosa que muestran su herencia virreinal, así como coloridos jardines.
Dentro de sus construcciones, se destaca la Casa Larrañaga, a la cual se le atribuye la fachada más bonita del pueblo y esta envuelta en una leyenda, ya que se dice que si se descifra el escudo que se encuentra en la entrada, encontrarás tres tesoros.
Una de sus fiestas más importantes es el Festival de Ogarrito que se lleva a cabo a fines de marzo o principios de abril. En este evento los locales usan ropa del siglo XIX, ya que celebran la fecha en que inauguró el túnel, en el cambio de siglo.
Su magia
En el semidesierto hidrocálido, este diminuto pueblo te llenará de sorpresas y emociones. Al entrar a su parroquia o al exconvento te llenarás de fe ante la presencia de Nuestra Señora de Belén o el Señor del Tepozán. Introducirte a sus túneles subterráneos, apreciar el arte sacro, pisar el primer cementerio del estado o andar por el acueducto te transportará a aquella época cuando Real de Asientos irradiaba como pueblo minero. Si te animas a conocerlo más de cerca, pronto lanzarás flechas como lo hacían los chichimecas.
Principales atractivos
Túneles Subterráneos: Ubicados bajo la Parroquia de Nuestra Señora de Belén, fueron construidos originalmente para evitar inundaciones en las minas. Un guía local te llevará por sus pasillos donde podrás ver el Pozo de los Deseos.
Parroquia de Nuestra Señora de Belén y Pinacoteca: Es una joya de la arquitectura colonial (1705) que alberga arte sacro, una pinacoteca con obras de Miguel Cabrera y el famoso Cristo articulado.
Panteón de Guadalupe: Es el cementerio más antiguo del estado (siglo XVIII). Aquí podrás leer epitafios en español antiguo y observar murales de la muerte y algunas criptas históricas.
El Piojito: Sube a este popular trenecito turístico para recorrer cómodamente las calles empedradas, la antigua Plaza de Toros Renacimiento (una de las más pequeñas) y los paisajes de los alrededores.
Museo Vivo de Cactáceas: Ideal para observar una gran variedad de especies de cactos locales y de diferentes partes del mundo.
Casa del Minero y Museo Minero: Aprende sobre el pasado y el origen de este Pueblo Mágico, explorando una antigua tienda de raya y descendiendo por sus galerías subterráneas.
Su riqueza colonial
Fue fundado en 1694 por buscadores de metales, y unos cincuenta años más tarde se descubrió una gran veta de plata. Entonces empezó la bonanza al pueblo: fue erigido como villa en 1713, se pobló rápidamente y pronto se convirtió en importante parada del Camino Real de Tierra Adentro. Entonces se engalanó con grandes obras religiosas y civiles, entre ellas la Parroquia de Nuestra Señora del Belén y el convento franciscano del Señor del Tepozán.
Conoce la Pinacoteca de la Parroquia y el Museo del Exconvento del Señor del Tepozán.
Imprescindible
Explorar los túneles bajo la parroquia con un guía local.
Ver el pueblo desde el Piojito, un pequeño tren turístico.
Subir a pie a la Capilla del Cerrito.












