"Sara Regalado * CP. Más que un registro informativo de actividades culturales, el libro ""Memoria gráfica de las actividades culturales de Chiapas en el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana"" es un abanico artístico en donde fotógrafos profesionales originarios o radicados en el estado aportan una visión personal sobre el arte y la cultura.
Imagen sobre
el escenario
René Araujo, originario de Puebla y quien desde hace 20 años se ha dedicado a fotografiar sucesos informativos y periodísticos en el estado, muestra planos abiertos que se salen del encuadre tradicional y que ofrecen otras perspectivas; pero también capta los rostros de la música, el canto y el baile; captura ese momento que habla de la grandiosidad tanto de un Diego, ""El Cigala"", o de un Horacio Franco, como de un mimo, un payaso o una pareja de baile.
Samuel Ávila Delesama, fotógrafo, videoasta y radioproductor zoque, intenta enmarcar con flores, enramas y escenarios rurales la cultura de su pueblo, aunque se queda corto con el abanico de posibilidades para imagen que dan los bailes, ritos, indumentarias y fiestas con el colorido representativo de Chiapas.
Por su parte, Frany Balcázar comparte imágenes del décimo Festival de Marimbistas, y su aportación es acaso haber captado la última presentación en público del maestro Zeferino Nandayapa Ralda, pues hay imágenes que funcionan sólo como mero registro, pero no aportan estéticamente.
Rostros de la literatura
La fotógrafa María Auxilio Ballinas presenta no sólo el registro de rostros, sino el arte del retrato, en donde quedan plasmados, además de los rasgos físicos, la personalidad de figuras como Jorge Esquinca, Eduardo Milán, Efraín Bartolomé, Artemio Gallegos, Marisela Aguilar o Pedro Granados. Visión que también ofrece el fotógrafo Marcos García, quien igual capta las expresiones de un titiritero y de su público, a un trío de guitarras o un coro con un retablo sacro de fondo, que a una Eugenia León en plena intensidad de su presentación en la pasada edición del Festival Cervantino Barroco.
Del niño chiapaneco
Édgar Besares, originario de Villaflores, presenta en estas páginas una visión muy particular, pura y desenfadada en la imagen del niño chiapaneco y su aún intocable virtud de sorprenderse, divertirse y pasarla bien con expresiones artísticas. Además de que en una publicación a color se arriesga a seducir con el blanco y negro.
Por su parte, el fotógrafo Jesús Hernández, con un estilo que lo lleva a conmover con lo sencillo o cotidiano y a hacer grandes escenas de paisajes a veces complicados por la situación de luces o por los planos complicados, en sus imágenes habla del trato humano, del fotógrafo que no sólo va en busca del instante, sino de historias que contar y amigos que hacer.
En el libro, una coedición del Conaculta y el Coneculta Chiapas, que ofrece más de 200 páginas de agasajo visual, también participan profesionales de la lente como Adriana Morales Pedrero, Carla María Morales, Raúl Ortega, Roxana Sagastume, Alexis Sánchez e Isaías Vázquez.
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