Un retrato de la mujer contemporánea

Un retrato de la mujer contemporánea

La película Un hombre por semana no inicia con el desarrollo de una clásica historia romántica, sino desde el rompimiento, esa etapa posterior al divorcio, cuando la vida de una mujer que parecía bien armada de pronto tiene que reconfigurarse. Ese punto de partida marca una distancia clara con las fórmulas tradicionales del género y propicia una experiencia mucho más reconocible para el público adulto. “Me interesaba preguntarme dónde está la mujer hoy, después de la revolución sexual y a cierta edad. La película arranca con un rompimiento: Mónica ya tuvo su historia y ahora tiene que reencontrar su lugar. No es el inicio de una comedia romántica tradicional, es lo que pasa después del ‘felices para siempre’”, explica Marco Polo Constandse, codirector de la cinta.

Desde la producción, Tania Benítez subraya que la película no busca ofrecer respuestas, sino abrir más preguntas que atraviesan a toda una generación acostumbrada a pensar en el amor como un destino final. “No solo es qué pasa después del ‘felices para siempre’, sino si lo vuelves a buscar. Como humanos nos tropezamos dos veces con la misma piedra, pero aquí también está la reflexión de qué está pasando con nosotras como mujeres, cómo es nuestra interacción con los hombres y cómo los valores de nuestros tiempos convergen con la educación que traemos, si se pelean o no”, señaló la productora del filme.