"Sara Regalado * CP. Las cosas son eso, nada más; pero cuando uno les imprime un valor íntimo por habernos acompañado en cierta etapa, por ser el recuerdo constante de un amor de cualquier tipo o porque tienen una presencia fundamental en nuestra vida, entonces dejan de ser sólo objetos y se convierten en un sentimiento que al pasar de los años es cada vez más profundo, místico, y se mudan en historias, en Historia.
Es así que Luis Arturo Alday Cano ha dado un valor inmensurable a la colección de cerca de mil 500 fotografías que su abuela Vicenta Méndez le dio y que pertenecieron primeramente a su abuelo, Modesto Cano, conocido como ""Canopuro"".
""La abuela se quedó con muchas cosas de mi abuelo. Ella vivía en la casa colonial conocida como 'la casona', en la 1ª Sur, casi Calle Central; un día se puso a obsequiar todo lo que tenía, y cuando dijo '¿quién quiere las fotos?', yo alcé la mano y fue que comencé a ver el gran archivo que tenía de imágenes de Tuxtla, de sus lugares más representativos y de sus familias"", comenta Luis Arturo.
A partir de entonces se comenzó a hacer un trabajo de restauración, catalogación y digitalización, para posteriormente poder exhibir las fotografías originales en un lugar, en la 4ª Poniente 470 (entre 3ª y 4ª Sur), que comparte con su hermana y su mamá y donde tanto él como su familia se dedican a la cocina y es el sitio al que puede llegar el público a apreciar estas imágenes de antaño.
Se piensa que las más de mil fotos llegaron a manos del abuelo por la costumbre que había entonces de obsequiarse fotografías entre amigos, porque todas las imágenes impresas vienen con una dedicatoria al reverso.
Estas fotografías, además de haber sido ganadoras del concurso ""La Familia Chiapaneca del Siglo XX"", lanzado hace varios años por el DIF, también han servido para ilustrar impresos como el libro ""Destino Chiapas"", además de ser parte del archivo de recintos como el Museo de la Marimba, el Museo de la Ciudad y el Palacio Municipal. Al respecto, Luis Arturo comenta: ""Siempre ponemos las fotos a disposición; el chiste es que se vayan difundiendo y que la gente las conozca. Con que sepamos que no se va a lucrar con ellas, no tenemos problema"".
Poco a poco se fue conformando la colección de imágenes, en las que se puede apreciar, por ejemplo, cómo era la Avenida Central de Tuxtla en diversas etapas, partiendo desde 1871; los edificios emblemáticos que fueron Palacio de Gobierno o el Palacio Municipal, así como el que estaba situado en donde se encuentra actualmente el Centro Cultural de Chiapas ""Jaime Sabines"".
De la misma manera, Luis Arturo se dio a la tarea de conservar y restaurar diversos objetos y artefactos que su abuela le obsequió, como lámparas, cámaras fotográficas, baúles de viaje, roperos, una caja fuerte, monedas de oro y dos grandes espejos traídos desde Francia hace más de cien años, biselados y bañados en oro, que ya han sido restaurados en el Museo de Antropología de Chiapas. Además, existe una carta escrita por el presidente de México Porfirio Díaz, en respuesta a una misiva que el propio abuelo del coleccionista dirigió al mandatario. Las cartas que conserva enmarcadas en su casa.
Cuando Luis Arturo voltea la vista al presente luego de estar ensimismado y asombrado por lo que era su querida ciudad, comenta: ""Tuxtla sí perdió su identidad plasmada en su arquitectura, perdió sus construcciones más características"".
Sin embargo, los tesoros que posee no los guarda para él, y como ha compartido hasta hoy las fotografías heredadas de su abuela, en un futuro quiere hacer un museo restaurante en donde se pueda exhibir toda la colección de imágenes y los artefactos, muebles y objetos que conserva.
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