Un texto para reflexionar sobre la Fiesta Grande

Un texto para reflexionar sobre la Fiesta Grande

Ahora que la comunidad chiapaneca espera los días de la Fiesta Grande, el escritor chiapacorceño Mario Nandayapa compartió un texto el en que analiza la actualidad de esta arraigada celebración. Esta es la primera de 5 partes que se estarán publicando en los siguientes días.

Mario Nandayapa.

Indistintamente se nombra “Fiesta de enero” y “Feria de enero”, por ello es pertinente iniciar desde la diferenciación existente entre feria y fiesta, la primera refiere sobre el aspecto comercial estrictamente, mientras que la segunda acepción comprende la carga simbólica y ritual de esta celebración que se manifiesta en la actualidad del 8 al 23 de cada enero, la flexibilidad que ha tenido esta fecha, ahora puede extenderse desde el 4 de enero, ya que desde el año del 2013 se retomó la celebración del Niño de Atocha, donde se convoca a los niños parachicos y niñas chiapanecas en el atrio de la Iglesia de Santo Domingo de Chiapa de Corzo.

Chiapa de Corzo es uno de los pueblos más longevos de América, no el más antiguo, ya que existen otros de mayor antigüedad, pero la diferencia sustancial es que Chiapa permanece vivo, con 3,200 años de existencia. En él han habitado dos etnias, la primera e inaugural de afiliación Olmeca (1220 A.C.-1300 D.C.) y posteriormente con la llegada de los chiapanecas de adscripción Mangue (1300 D.C.), como consecuencia hay un grave error al consignarla como fundada por los españoles en 1528, en todo caso la nominación debería ser “legitimada”, ya que la población contaba con 2700 años aproximados de existencia antes de la llegada de los hispanos.

Importante es reconsiderar la rica cultura que los chiapanecas dejaron como herencia a nuestra Entidad, y con ello un merecido reconocimiento a su extinta lengua y todo lo que abarca la influencia etnolingüística, ya que existe un gran desconocimiento público, de la indeleble cultura chiapaneca que se manifiesta con fuerte matiz aún en los municipios de Chiapa de Corzo, Villa de Acala, Chiapilla, Villaflores, Suchiapa, Totolapa, La Concordia, Jaltenango, entre otros pueblos de la depresión central de Chiapas.

El desinterés por diversas instancias en articular un proyecto que permita rescatar, preservar y difundir esta importante nación cultural que permanece en el olvido y el desinterés gubernamental, son los personajes de este exuberante escenario cultural. Si bien existen instancias que les competen directamente, sólo han manifestado una dilatada apatía, y en forma oportunista y dictada por las prácticas neoliberalistas, la danza de los parachicos la han convertido en un souvenir a consecuencia de que el 16 de noviembre del 2010 fuera declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco.

Este uso aún no lo han comprendido cabalmente los pobladores de Chiapa de Corzo, por lo que los invito a que reflexionen al respecto, ya que esta comercialización sin regularización alguna acelera la aculturación, es decir el proceso a través del cual un grupo humano adquiere o asimila, usualmente de forma involuntaria, determinados valores ajenos a su tradición.