TERCERODel ritual precortesiano chiapaneca no se sabe con exactitud las fechas de su celebración, porque éste está relacionado con el cierre y la apertura del ciclo anual de los cinco días que los chiapanecas llamaban Mu o Nbu (número de agrupación de 5 unidades); de los cuales, con el primero de ellos cerraban o ataban los días del pasado año, el central, o sea el tercero, era el capital con qué celebraban el sacrificio de un jovencito amarrado a un árbol y muerto a flechazos, como mensajero divino (véase la canción del Flechador Elegido. Diccionario Chiapaneca-Castellano, Mario Aguilar Penagos); y el último de esos días, o sea el quinto de ellos, la apertura del año venidero.
Anterior a estos días, que posiblemente caían entre el 9 al 13 de febrero (la partición del año en meses de los chiapanecas era completamente diferente a la de los europeos, pues dichos meses eran vigesimales o de 20 días, con ubicaciones temporales y nombres muy diferentes), celebrábase la ruptura del tiempo en nueve días (sinónimos de nueve lunaciones o meses de 29 días), que simbolizaban los nueve meses de gestación humana; con una representación de cambio de vestimentas o de forma (novenario nocturno de las chuntaa del 10 al 18 de enero), (el pensamiento mítico presupone que todo lo existente es algo devenido, obra de fuerzas creadoras que, a partir del desorden o de un orden diferente e incorrecto, han producido el orden existente y correcto) o el desorden ritual del universo del hombre, para volver a nacer con nueva forma a los nueve días consagrados por la liturgia (novenarios a los muertos), que era precisamente el primer día de los cinco del Mu.
La salida de las Shauntaa era el 10 de enero para terminar el 18 (los 9 días citados); como el primero de los cinco días de la Festividad de San Sebastián, 18-19-20-21-22; el día 23 ya no cuenta porque este día se le consagra únicamente para entregarse, actualmente, el vicario de San Sebastián al prioste en turno.
Con el día inicial o del cierre del año (que hoy corresponde el día 18 de enero), se subían los ornamentos sagrados al cerro del Shambonyhoui (el nombre sagrado), de Sha- (Part. nominativa, como prefijo reverencial, demostrativo y significativo del nominal que alude), Nambui (sagrado o santo), y Nyhoui o Noui (nombre); que resulta ser el cerro de San Sebastián por el nombre del barrio precortesiano anteriormente citado (subidas de las banderas al templo destruido de San Sebastián).
El día central (hoy, 20 de enero), como día capital en la consagración de esos cinco días llamado Mu (actualmente, el día más importante de la fiesta de enero por ser el de San Sebastián). Por último, el quinto día, del paseo de oriente a poniente y por la avenida principal (Calle Real), de la joven núbil chiapaneca ofrendada a la reverenciada Estrella Narianguila o Narianguela, acompañada de los ornamentos sagrados bajados del cerro citado del Shambonyhoui, así como de muchos danzantes con la ornamentación característica solar consistente en la hipostática faz solar de la máscara, que antiguamente era más redonda y más rubicunda, la montera (que no peluca o cabello), los erizados rayos solares que emergen de la faz solar; el chinchín o sonaja de morro utilizada en la danza, antigua con semillas de maíz en su interior y el
recipiente como el sembrador; al ser sonada vigorosamente, la incitación a la semilla para que germine, así como el zapateado de la danza, la incitación a la tierra para que despierte de su letargo invernal y se lleve a cabo la germinación del maíz depositado en ella.












