"Verónica Huesca * CP. Como un chiapaneco ilustrísimo, sin problemas de ética y con una moral personal tajante, calificó al etnomusicólogo Daniel García Blanco, el periodista y escritor Germán Dehesa, durante la charla ofrecida en el Foro Descartes, con motivo del homenaje póstumo para nuestro paisano.
Pasada las 19 horas del miércoles, la familia de García Blanco, Francisco Mayorga -asesor cultural del Sistema Educativo Descartes-, así como amigos y admiradores de Germán Dehesa, se reunieron en torno a él para escuchar de su propia voz cómo conoció al chiapaneco y las anécdotas vividas con él.
Daniel García Blanco murió el pasado 2 de julio; tanto él como Dehesa, quien se calificó como un jarocho descontinuado, tuvieron la fortuna de conocerse en la Ciudad de México, en San Pedro de los Pinos.
Con su sarcasmo y su lenguaje coloquial, Germán aprovechó para narrar el camino que lo llevó a ser un reconocido periodista, escritor, actor, locutor y promotor cultural de este país.
Estudió ingeniería química, pero su principal interés estaba en la carrera de Letras Hispánicas. Sin embargo, senaló: ""Como yo venía de una familia decente, si el primogénito estudiaba Letras, era como echar por la borda toda la educación"".
Debido a la presión familiar, ingresó a Ingeniería Química. Dentro de la carrera había una materia que le dio sentido a su vida en el aspecto religioso: la teología. ""No tuve que pasar por Sandoval Íniguez o 'Millonésimo Zepeda', o ir a la iglesia todos los domingos"", senaló.
Al cabo de un semestre, también ingresó a Letras Hispánicas, ya que su gran pasión era leer. ""Desde los 4 anos empecé a leer; nunca he dejado de leer en toda mi vida"", por lo que curso ambas carreras. ""Iba del duro invierno de los químicos a la colorida flor de humanidades"", acotó Dehesa.
""Leer es la forma más intensa de vivir"", volvió a increpar el escritor, ""nunca he dejado de ser feliz, con lo poco que he tenido; soy feliz como lombriz"".
Tras haberse graduado, Germán se dedicó a ser maestro de Literatura.
""Bueno, malo o regular, soy maestro de Literatura; me encanta leer, explicarle a la gente y contagiar la pasión, hecho que me ensenó Juan José Arreola"", acotó.
Así, Dehesa, con un rostro más duro, habló sobre la severa crisis educativa en la que está inmerso el país.
""Hay una enorme pérdida de ese contagio, hay ausencia de héroes pedagógicos, no hay pasión por ensenar, primero están las prestaciones"", agregó.
""Yo daba diez clases diarias, y hasta en la última siempre tenía una sonrisa; claro, que como la hacía de carretonero, entonces le agregaba de mi cosecha: 'que la lesbiana de Sor Juana Inés de la Cruz'..."", y soltó la carcajada.
Una vez casado con una filósofa, ""manufacturamos tres ninos, quien sabe cómo, pero salieron buenos, aunque no debe decirse así, ni que fueran aguacates"".
Y fue entonces cuando su tranquilidad fue irrumpida por los políticos.
""José López Portillo con su crisis económica, luego hicieron el uno y dos con José Luis Echeverría, y el paraíso se destruyó; ya no me alcanzaba para vivir"", anade.
Fue entonces cuando conoció al comediante Eduardo Manzano, quien lo invitó a escribir guiones para su programa, aunque eso se contraponía a sus ideas humanistas, pero ""lo que no te envenena, te da claridad"".
Sin embargó, senaló que fue Manzano quien se quedó con los derechos de autor, pues el comediante le comentó que, entendiendo lo que era para él dedicarse a esto, iba a firmar los guiones en vez del escritor, ""para que no se sintiera mal"".
""Todavía dije, '?hay, qué lindo!, gasta pensó en eso'"", anade. ""Pero hay a quienes nos cuesta creer que existe la maldad"". De ahí, el narcotráfico, el secuestro, la corrupción de los policías, ""nada es lo que debe ser y nada es lo que aparenta ser"".
Así, Dehesa empezó a trabajar en televisión, al tiempo que seguía siendo catedrático.
""Soy guionista de televisión y lo digo con orgullo; aprendí a usar la palabra, sin ofenderla"", hasta convertirse en un escritor de humor con aval cultural.
Luego conoció a un productor de televisión, que nuevamente lo invitó a ser libretista de una emisión sobre música mexicana, y en este ámbito fue cuando finalmente conoció a Daniel García Blanco, con quien comenzó a trabajar para dicho proyecto.
""García Blanco tenía miles de letras de canciones mexicanas; era un obrero de la cultura. Decían que Óscar Chávez salía a recorrer los pueblos recogiendo canciones, pero eso no es cierto, quien lo hizo fue García Blanco y él se las regalaba a Óscar. Lo que Óscar Chávez hizo fue recorrer cantinas"", comentó.
""Pero el mexicano prefiere la desmemoria; cuánto menos se muere un muerto con sólo recordarlo""... menciona haciendo remembranza de su vida con su amigo García Blanco.
""Tanta música y ahora preferimos a Luis Miguel, que a mí me parece una especie de moco cósmico. Tiene un disco, 'México en la piel', y no hay mejor nombre que ése; no ha logrado que México le pase de la piel, que le llegue al hueso"", anadió Dehesa.
De esta forma, siguió recordando a su amigo, quien denotaba ternura: ""Ésta no es una negación de la masculinidad, es un lujo de los hombres que se saben hombres"".
Así comenzó en forma la carrera periodística de Germán Dehesa y García Blanco, con su Escuela de la Música Mexicana.
""México no se va a justificar con ganar una medalla de oro; México se va a justificar cuando la música nos redima, nos haga libres y los jóvenes inauguren un futuro que les mejore la existencia. Eso le agradezco a García Blanco"".
De esta manera, se comprometió a terminar el proyecto que su colega y amigo empezó, la fundación ""Sí sostenido"", a fin de resucitar la música popular mexicana.
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