Una historia entre cenizas

"Sara Regalado * CP. ""La responsabilidad parece ser colectiva, como colectivo es el nombre Chichonal. Los viejos nativos -con profundas plegarias de un siglo- anunciaron la catástrofe del Chichonal. Y los científicos... los científicos no supieron... no le dieron la importancia al Chichonal. Los antepasados abuelos -por tradición- vaticinaron la erupción del Chichonal y en la distancia del tiempo alcanzó a los nietos. Por no abandonar el heredado hogar, los habitantes del área adyacente esperaron que los geólogos dijeran la última palabra, pero el Chichonal no conoció ningún vulcanólogo antes.

""Desde hace dos años, me dijeron, empezó el Chichonal con sus atrabancados movimientos y ronquidos. Habló la prensa, pero nadie le dio importancia. Los viejos confiaron en Dios, los jóvenes en los científicos y los animales domésticos en su dueño y todos encontraron la oscuridad de su pequeñez. El número de desaparecidos se multiplicará, pero que ya no se hable más.

""A las dos horas de la mañana del lunes 29 de marzo de 1982, apareció la espantosa fumarola en el cráter del Chichonal. Con esta fecha entró la ceniza en la historia de Chiapas; al desmoronarse el Chichonal, penetró a la conciencia del horror, el terror y el profundo calor. De un solo trancazo sacó de la Geografía y de la Constitución de Chiapas a cuatro municipios. El mundo se derrumbó para Francisco León, Chapultenango, Ocotepec y Tapalapa, con todos sus ejidos: Nicapa, Vicente Guerrero, El Guayabal, El Volcán, La Trinidad, El Naranjo, fincas y ranchos. El día treinta, las casas se desgajaron por el peso de las piedras, la arena y por la candente ceniza. La selva y las colinas se transformaron en ardientes conos de humo espeso... Todos los cacaotales, cafetales y platanares fueron convertidos en desolados mechones blancos, los animales silvestres, atolondrados, huyeron de un lado a otro.

""La desaparición fue en ascenso durante los días 30 y 31 del mismo mes y con mayor intensidad los días 1, 2 y 3 de abril. Piedras, agua, árboles y animales se calcinaron. El día 3 fue la más asombrosa erupción, las bombas volcánicas se multiplicaron, la arena y la ceniza cerraron los caminos, el sol cegó su balcón y se opacó la visibilidad del día... las noches se tiñeron más grises y negras... parece que aquellas tierras nuestras pasaron a otro planeta... los ayes y gritos se silenciaron con las radiaciones del Chichonal"".

Así remembró Amador Hernández los sucesos trágicos que marcaron un antes y un después en la historia de Chiapas; es un fragmento de la crónica ""El Chichonal y su verdad"", que recoge Fernán Pavía en su libro ""Crónicas V de ceniza. Dos fechas para recordar: 1902 y 1982"". Según la documentación de este mismo libro, probablemente el volcán que más destrucción ha causado a Chiapas y a México es el Chichonal, por tantas pérdidas humanas, flora y fauna, tierras de cultivo y por las poblaciones sepultadas y todos los daños de infraestructura.

Chichonal significa ""palma de espinas"" en lengua zoque y se encuentra al noroeste del estado de Chiapas, en una región montañosa que comprende los municipios de Francisco León y Chapultenango. Su erupción fue del tipo pliniana, y tan violenta que en cuarenta minutos la columna eruptiva abarcó 10 kilómetros de diámetro por casi 17 de alto.

Actualmente, el Chichonal está considerado como un volcán activo moderado y, por esta razón, especialistas del Instituto de Geofísica de la UNAM sistemáticamente monitorean las emisiones de vapor, la temperatura del agua, la actividad sísmica y otros parámetros que pueden advertir sobre un incremento en la actividad volcánica y la posibilidad de que se presente otra erupción.

"