Dicen por ahí que si te toca, aunque te quites, y si no, aunque te pongas. Eso puede aplicarse a La cocinera de Castamar, que inicialmente fue concebida como serie pero luego su autor la transformó en novela y poco después llegó a las pantallas.
Fernando J. Múñez, escritor de la obra, toma la llamada desde Madrid, España, país donde la novela y serie han sido sensación. La primera llega a México gracias a Planeta, y la segunda por medio de Netflix.
Todo empezó cuando el actor Rodolfo Sancho le sugirió que escribiera algo con una protagonista femenina. Múñez pensó y dio con la comida como eje central para la trama ubicada en el siglo XVII, así que consultó recetarios de la época y se documentó con libros históricos alusivos, incluyendo tesis doctorales.
A su estelar femenino lo delineó como una joven caída en desgracia, quien sufre de agorafobia (miedo a espacios abiertos o cerrados, públicos) y, gracias a sus dotes en la cocina, logra acceder a un ducado, en el que inicia una relación especial con el duque.











