¿Y si el primogénito de Dios hubiera sido mujer? Una Mesías que reivindicara el papel del sexo femenino en la historia de la religión, que pusiera a las mujeres en iguales condiciones que el hombre, y hasta en superioridad de circunstancias. Una redentora con otra sensibilidad…
Asiduo lector de La Biblia, el escritor David Toscana (1961) se propuso el reto de insertar a la mujer como protagonista del Nuevo Testamento. Esta osada apuesta de “reescribir” La Biblia dio como resultado su nueva novela, Evangelia (Alfaguara), en la que el narrador regiomontano presenta a un Dios más humano en medio de una historia que cambia radicalmente la visión del mundo católico.
“Mis novelas tenían una serie de guiños bíblicos, pero ahora sentí la tentación de meterme bien, de jugar, un poco como lo hizo Miguel de Cervantes con las novelas de caballería, donde hay una tradición literaria y él inserta a un personaje curioso en este mundo conocido. Eso fue lo que hice: saqué un personaje y metí otro y, a partir de ahí, trato de contar la misma historia, pero es imposible”, advierte en entrevista.
El autor de Estación Tula decidió que la primogénita de María, a la que llamaron Emanuel, debía “mostrar ciertas rebeldías contra algunas enseñanzas tradicionales, pues no es posible tener una Mesías a la que encierren en casa y le digan que debe tener hijos”.
En la novela de Toscana, los fariseos que solían cuestionar a Jesús sobre cosas de la fe, ahora cuestionan a la redentora sobre asuntos de género. “Entonces, al final, tampoco es lo mismo crucificar a un hombre que a una mujer. No es lo mismo el espectáculo de un hombre desnudo que el de una mujer desnuda en la cruz. Ahí es donde como novelista empiezas a usar ciertos elementos que jamás podrían estar dentro de un Evangelio.
“¿Realmente una mujer es impura siete días al mes?, porque esto era algo muy marcado en la época. ¿De verdad la mujer es segunda, después del hombre? ¿Realmente debe estar callada en las congregaciones y no abrir la boca y si tiene alguna pregunta debe hablarla sólo con su marido en casa? Eso es lo que nos enseñan. Son bastante misóginos los textos bíblicos”, afirma tajante.












