La pintora Frida Kahlo (1907-1954) cultivó en vida una amplia y fuerte red de amistades y afectos. Su interés en los demás y su desempeño se extendieron a todos los ámbitos y niveles sociales. La exposición temporal “Museo de mujeres”, en el Museo Frida Kahlo (MFK), da cuenta de su relación con varias artistas y artesanas, cuyas obras forman parte de la colección de la Casa Azul.
Ellas son Carmen Caballero, artesana cartonera; Modesta Fernández, artesana del barro; Concha Michel, cantante, compositora y activista política; Matilde Poulat, diseñadora de joyería, y Merced Zamora, pintora académica.
La selección de estas mujeres tiene que ver con piezas que se encuentran en el recinto y forman parte del recorrido que pretende visibilizar a las creadoras de estas obras, señala Perla Labarthe, directora del MFK. Es decir, “hablar un poco más acerca de ellas”, darles protagonismo y, así, “afinar la mirada del visitante”.
Exposición
En la sala 3, por ejemplo, se encuentra la figura de una sirena hecha por Modesta Fernández, nacida en 1914, quien tenía su taller en Metepec, estado de México.
“Vendía sus piezas en el mercado local, que fue donde la conoció Diego Rivera. Esto es probablemente la manera en que esta pieza llegó a la casa, además de que Frida se sentía cercana a este tipo de representaciones porque es una mujer cuyas piernas son una cola de pez”, indica Labarthe. La figura se acompaña con fotografías de doña Modesta en su taller.
Dos óleos de la artista colimense Merced Zamora (1865-1922) cuelgan de las paredes del comedor de la casa. Aunque Kahlo no la haya conocido, se incluyen en la exposición en la medida en que ambas fueron pintoras y profesoras de pintura: “Nos pareció importante visibilizar su trabajo que fue apreciado tanto por Frida como Diego. Zamora fue alumna de José María Velasco en la Academia de San Carlos, con quien Diego tuvo cercanía. Probablemente fue así que estos cuadros llegaron a la casa”.
En el estudio, en el área del librero, se han incluido algunas publicaciones de Concha Michel (1899-1991), quien escribió varios estudios sobre la cultura de las comunidades indígenas. Uno de los libros se exhibe abierto para que el visitante pueda leer la dedicatoria, llena de admiración, que Michel escribió para su amiga. “Es una oportunidad para hablar de estas redes de mujeres y la manera en que apreciaban el arte de la otra”, acota Labarthe.
Habitantes también de la Casa Azul son los “judas”, figuras realizadas con papel y cartón, algunas de las cuales fueron elaboradas por Carmen Caballero, nativa de Celaya, Guanajuato, quien se inició en el mundo de la cartonería popular a sus 18 años. Rivera se topó con los “judas” de papel maché de doña Carmen una Semana Santa, en una visita al mercado Abelardo Rodríguez. Inmediatamente, la invitó a trabajar en su casa-estudio de San Ángel. Caballero recordaba a Kahlo como “una presencia cercana y generosa”, que apoyaba su trabajo.
Espacio para mujeres
“Museo de mujeres” está concebido como un recorrido “transversal” por las diferentes salas del recinto, en el que se puede observar de otra manera la colección al enfatizar estas cinco mujeres. Algunas son más famosas que otras, sin embargo “nos parece necesario que nuestros públicos conozcan estas creadoras que son parte de este ecosistema artístico y creativo que es la Casa Azul que, a fin de cuentas, fue un lugar de encuentro, debido a todas las personas que acudían a visitar a la pareja, afirma Labarthe.
Para la titular del MFK, “cada objeto nos cuenta muchas historias. Ahora lo que queremos es que nos revelan los pormenores de sus propias creadoras”.












