La muerte de Mario Molina, Premio Nobel de Química 1995, generó un caudal de condolencias en redes sociales. La noticia de su muerte impactó a la comunidad científica, académica, intelectual, cultural, artística y política. Jefes de Estado, científicos, funcionarios, instituciones de México y el mundo lamentaron su muerte, a los 77 años, en medio de las luchas incansables que dio por la energía, el medio ambiente y el uso de cubrebocas para contener contagios de covid-19.
El Centro Mario Molina, que el científico creó en 2004, informó con profunda tristeza la noticia del fallecimiento del ingeniero químico. También el presidente, Andrés Manuel López Obrador, lamentó la muerte: “Lamento el fallecimiento del doctor Mario Molina Pasquel y Henríquez, destacadísimo científico mexicano, defensor del medio ambiente y Premio Nobel de Química. Mi abrazo a familiares y amigos”.
El Departamento de Química de la Universidad de California señaló, vía Twitter, que “el Doctor Molina fue una parte gigantesca de nuestro departamento, alguien que contribuyó de forma increíble a la ciencia y a los efectos de los CFC (clorofluorocarbonos) sobre el ozono. Fue el primer científico nacido en México en recibir el Nobel de Química. Nos entristece profundamente la noticia de su muerte”.
Pradeep Khosla, rector de la Universidad de California en San Diego, dijo, en comentarios citados por el San Diego Tribune, que Molina era “como una estrella alrededor de la cual circulaban los planetas. Era un imán que ayudó a traer aquí a un grupo de grandes científicos. Tenía un sentido de la gravedad, y de la seriedad”.
La bióloga Julia Carabias expresó: “Trabaja con él en el Centro Mario Molina y era mi colega en El Colegio Nacional; me quedo con grandes recuerdos y con una enorme tristeza, y con una ausencia, vamos a extrañarlo la ciencia del mundo, los ambientalistas, era sorprendente su optimismo y la esperanza en los jóvenes para hacer el cambio”.
Jorge Peón, director del Instituto de Química de la UNAM, dijo que es lamentable para todos los científicos de todo el mundo, porque era una figura central en la ciencia por su labor como científico, su labor de difusión de la ciencia y promover la importancia de proteger el clima y la calidad de la tierra.
“Era de los más conscientes de mantener una atmósfera saludable. Él hacía énfasis en la importancia de la ciencia básica, porque todos los problemas que se presenten en la humanidad, van a requerir del conocimiento fundamental en los fenómenos a nivel molecular”, señaló.
Adiós al científico
Este miércoles, cuando se anunció el Nobel de Química 2020, el mexicano Mario Molina, quien recibió ese premio en 1995, falleció a los 77 años, víctima de un infarto. Su deceso fue anunciado por la UNAM, donde Molina se formó como ingeniero químico en los años 60 y además fue profesor. Hace apenas dos días estuvo en El Colegio Nacional y se le vio muy bien, confirmó Juan Villoro, presidente en turno de esa institución de la que Molina era miembro desde 2003.
Pionero y uno de los principales investigadores de la química atmosférica, desde niño Molina fue un apasionado de las ciencias, que le ganaron a su otra pasión: la música. Tocaba el violín y contempló seriamente ser músico, contó en su autobiografía (http://www.nobel.unam.mx/molina/autobio.html).
Eligió la ciencia y su trabajo se vio reconocido con el Nobel en 1995 (que compartió con F. Sherwood Rowland y Paul J. Crutzen). Y se vio ampliado por los estudios e investigaciones que realizó desde el Centro Mario Molina, institución que desde 2005, en la Ciudad de México, se dedica a la investigación y promoción de políticas públicas y realiza estudios sobre energía y medio ambiente, en los campos de cambio climático y calidad del aire.
El uso del cubrebocas como medida para prevenir el covid-19 fue una de sus últimas batallas; a través de su trabajo impulsó que hubiera acciones y políticas para que el conocimiento científico tuviera impacto real en la vida de los ciudadanos. En Estados Unidos, donde adquirió la ciudadanía en 1989, durante los gobiernos de Bill Clinton y Barak Obama, fue uno de los científicos del Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología.












