Una tarde para despedir al gran “Tigre” Lizalde

El poeta Eduardo Lizalde falleció el 25 de mayo del 2022. Cortesía
El poeta Eduardo Lizalde falleció el 25 de mayo del 2022. Cortesía

Familiares y amigos del poeta Eduardo Lizalde, quien falleció a los 92 años de edad, se dieron cita por la tarde para darle el último adiós a “el mejor poeta vivo de México”, en una funeraria ubicada en Félix Cuevas, en la Ciudad de México.

Poco a poco, hacia la noche, fueron apareciendo los miembros de la Academia Mexicana de la Lengua. La primera en llegar fue la escritora Margo Glantz, quien se mostró muy afectada por el fallecimiento de Eduardo Lizalde y dijo sentirse muy apenada. “Se perdió al más grande poeta vivo en México”, expresó.

“Era un ser tan generoso, un hombre muy trabajador”, afirmó por su parte la doctora Julieta Fierro, quien destacó el sentido del humor del poeta mexicano, a quien “vamos a extrañar muchísimo”, agregó.

Al lugar arribó el escritor Felipe Garrido, quien destacó el gran poeta que fue Eduardo Lizalde y lamentó que ya no habrá más libros de su autoría: “Ya no habrá libros nuevos, era un gran poeta, los libros que escribió son ya los que tenemos”.

El exdirector de Canal 22 y TV UNAM, Ernesto Velázquez, recordó los años en los que compartió “buen vino” y óperas junto a Eduardo Lizalde, a quien describió como “uno de los grandes momentos de la literatura mexicana”. Aseguró que tuvo “la dicha de colaborar con él y con Ernesto de la Peña cuando fui subdirector de Canal 22 para hacer programas sobre ópera, pasión que compartía el gran maestro Lizalde, el gran ‘Tigre’, y también Ernesto de la Peña. No dudo que estén hablando de ópera y escuchando la séptima versión de ‘Tosca’”.

“Me parece que se pierde a una de las voces originales, vamos a atestiguar en los próximos años que la poesía de Lizalde no solo va a permanecer, sino que será enriquecida por la lectura de nuevas generaciones, porque sus poemas parecen escritos por un joven, con una renovación y fortaleza en el lenguaje fantástica”, sostuvo Velázquez Briseño. “Su esposa Hilda lo adoró y estoy seguro que sabrá en los próximos días determinar cómo proteger este legado extraordinario”.

Al velorio también llegó Adolfo Castañón; en breves declaraciones hizo énfasis en que su amistad con el autor duró más de 50 años. Gonzalo Celorio y Vicente Quirarte también asistieron, pero no hablaron con la prensa.