Hay la sensación de profanar el mundo más íntimo de Gabriel García Márquez al tocar sus sacos de tweed, muchos a cuadros, y hurgar en las costuras y tallas; hay una curiosidad fervorosa al palpar las camisas diseñadas para el Nobel por el camisero Raúl González, y hay también el gozo fetichista de pasar la vista por las corbatas y pañuelos de seda, sentir los overoles en los que se enfundaba para escribir o la chamarra de mezclilla con la que el autor de Cien años de soledad aparece en algunas de sus fotografías.
Hay una intrusión al mito y una invasión profana al universo personal del imaginador de Macondo, el narrador que vivió su vida en México entre rosas amarillas y una calefacción perpetua para sentirse en su Caribe colombiano, como asegura su hijo Gonzalo; hay un deseo de sentir esencia y presencia en sus gabardinas y abrigos, en los botines de piel y zapatos coloridos del número 7.5. Es el placer de descubrir “El armario de los García Márquez”: unas 400 piezas que Emilia García Elizondo y la familia han puesto en una venta privada a beneficio de la fundación Finasim, de la actriz Ofelia Medina, que apoya a indígenas de Chiapas. Y ese placer es el de profanar el universo más íntimo de García Márquez y su esposa Mercedes Barcha.
Porque las prendas de Mercedes, su musa y sostén, también tienen la esencia del escritor nacido en Aracataca, Colombia, el 6 de marzo de 1927, y fallecido en México el 17 de abril de 2014. Y por eso ver el armario es conocer de otra forma a los Gabos, a través de blusas, camisas, vestidos largos, huipiles, sacos y bolsos que uso la Gaba y que también la familia ha puesto a la venta en la casa de la calle de Fuego, en Jardines del Pedregal, donde desde este miércoles con ese acto abrió sus puertas de manera oficial la Casa de la Literatura Gabriel García Márquez, que en 2022 iniciará actividades literarias y culturales.
“Entrar a su armario fue reconocer a mis abuelos, fue como ver también las etapas por las que pasaron, obviamente yo viví una, pero ellos tuvieron una vida antes de nosotros y es muy increíble ver todas esas épocas... En el caso de Mercedes, sus vestidos un poco más cortos, juguetones, coloridos; con Gabo fue más obvio, siempre se vistió igual, con sus sacos, camisas y corbatas siempre muy elegante, eso no me sorprendió tanto, pero con Mercedes fue muy sorprendente”, dice la hija de Gonzalo, Emilia García, quien ideó esta venta privada.
A Emilia, también directora de la Casa de la Literatura Gabriel García Márquez, le sorprendió la elegancia de las prendas de sus abuelos, su buen gusto, las prendas de diseñador, la vida contada en el armario al que entró con autorización de la familia. “Es pensar un poco en la vida que tuvieron antes de que llegáramos nosotros; sus viajes, los lugares que conocieron, los lugares donde compraron las prendas, Italia, España, Francia, Colombia; son estas cosas que viajaron con ellos, que llegaron aquí, que Gabo usó cuando conoció a alguien muy importante, todo eso fue un viaje súper bonito y un paseo en la vida de mis abuelos que no había tenido yo en vida con ellos”, afirma.
Respaldada por sus padres, Gonzalo García Barcha y Pía Elizondo, a Emilia le llevó unos tres meses hacer la curaduría, aunque dice que Mercedes lo tenía muy bien organizado y fue sencillo decidir qué piezas ya entregaron en donación y cuáles pondrían en venta con causa. “Ni Mercedes ni Gabo tenían la tendencia a hablar de la muerte ni de lo que iba a pasar después porque eran muy supersticiosos. Por eso fue también una decisión un tanto rara porque uno no sabía qué es lo que ellos querían; difícil también porque es deshacerse de las cosas de los abuelos, pero creo que hubieran estado muy contentos con el fin que perseguimos”, dice emocionada Emilia.
La misma emoción embarga a Ofelia Medina porque con ese donativo podrá ayudar a familias chiapanecas que enfrentan la miseria y son desplazados por la violencia. La actriz se mantuvo toda la mañana en la casa de los Gabos, la cual estará abierta, mediante invitación, hasta que se venda la última prenda.











