Una visión de Chiapas

Fabián Rivera. CP. Diversas personalidades de la cultura estatal y nacional se reunieron para ser partícipes de la presentación del libro “Introducción a la idea y la experiencia de la historia”, del escritor Javier Espinoza Mandujano.

Ocho voces se dieron cita la tarde del martes 18 de octubre, en el Auditorio del Centro Cultural “Jaime Sabines”, para discutir, ponderar y celebrar, desde distintas perspectivas, la publicación de este libro, una búsqueda más dentro de las profundas raíces históricas de Chiapas.

Enrique Florescano, Fernán Pavía Farrera, César Corzo Espinosa, Margarita Rojas Nandayapa, Federico Álvarez del Toro, Marcos Arturo Nazar Sevilla, Rocío Ortiz y Juan José Solórzano Marcial se congregaron en este recinto cultural para hacer, más que una presentación de rutina, el punto de partida de un debate en torno a este nuevo material, publicado por el Coneculta Chiapas.

Aunque resulta hasta cierto punto criticable el hecho de congregar en un mismo espacio a tantos y tan diversos autores, es clave fomentar este tipo de actividades, que tiendan sobre todo al debate.



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Javier Espinoza Mandujano realiza, con este libro, un recuento de la historia de Chiapas desde los tiempos prehispánicos hasta la federación de Chiapas a México.

La mayoría de los autores coincidió en la posibilidad de su trascendencia, dado que estudiar la historia, indagar en estas fuentes (las cuales realizan afirmaciones a partir de sólo conjeturas, según Espinoza), es un hecho polémico, ya que cuestiona diversos hechos que forman parte del cimiento de la realidad y el presente que actualmente conocemos.

De acuerdo con Rocío Ortiz, “la confección de este libro se da no sólo desde la perspectiva del historiador que busca analizar los hechos del pasado como parte de su oficio, sino con la mirada de un chiapaneco que se pregunta acerca de la identidad histórica de su pueblo, que busca restituir a sus habitantes parte de su memoria histórica”.

En ello reside la importancia de este texto, en el valor pedagógico que el autor confiere a la historia, por encima de otros fines; es decir, como forjadora de conciencias, como constructora de sentido identitario y por tanto, una historia necesariamente crítica y reflexiva, no exenta de juicios de valor.

Espinoza Mandujano, que además de historiador también ha incursionado en la novela (“Soledad que viene”, calificada por Eraclio Zepeda como “una profunda visión de Chiapas”), de acuerdo al destacado historiador Enrique Florescano, “conjuga los afanes de una vida con el interés permanente por la historia, con sus avatares y variadas interpretaciones”.

“El estudio de la historia es una indagación en la vida individual y colectiva de los individuos a través del tiempo. Hasta el momento no se ha encontrado otra vía mejor para adentrarse en la complejidad de la existencia humana”, indicó.

Por su parte, Espinoza Mandujano apuntó que en este libro busca contribuir a los estudios históricos sobre nuestro estado, ya que “no existe pasado ni presente; la historia es un fluir constante que no es posible detener”.