“Vamos a enfrentar grandes retos” dice Ámbar

Ámbar Luna Quintanar ha estado invitando a se parte del taller en línea “Practicas de la ternura” en el que explora las furias, fuegos y ternuras; cuya primera sesión tendrá lugar este 4 de julio, por lo que los interesados pueden pedir informes al número 442 449 4553.

El portal ambarluna.com refiere que desde el 2015, la maestra e investigadora ha “venido configurando las Prácticas de la Ternura a través de laboratorios, talleres, investigaciones, textos y acciones colectivas e individuales alrededor de los afectos y la ternura como un eje para ensayar formas no violentas de relación”.

Añade que dichas “prácticas exploran la ternura como un elemento para poner al cuerpo en vinculación con sus contextos: el espacio, el contacto y la mirada con otras personas”.

La maestra refiere que el proceso e investigación se actualiza como posicionamiento bio-político, aprendiendo, reflexionando y dialogando con los movimientos feministas y de diversidades sexuales de América Latina y luchas antirracistas del mundo, ante la defensa de la vida en los territorios en disputa con el capitalismo neoliberal.

Es a través del citado taller “Prácticas de la ternura” (cuyas sesiones continuarán el 11, 18, 25 de julio y 1 de agosto) donde explorará los diálogos generados a partir ese encuentro para integrarlos a sus procesos de creación, producción y relación personal y profesional.

Los clases de dicha actividad se llevarán a cabo en línea, modalidad que la maestra ha implementado con la situación del coronavirus que desde hace meses mantiene en sus hogares a la mayoría de la población.

Respecto a esta situación, a la investigadora se le cuestiona si el coronavirus cambiará el proceso de hacer danza a lo que expone: “Me parece que va a cambiar todo en términos de relaciones sociales de interacción, y sin duda eso incluye los modos de hacer danza. Ahora hay mucho temor respecto a estar cerca de otras personas, y este temor es todavía mucho mayor al tocar, abrazar o bailar con otras. Entonces creo que, sobre todo en el terreno de los espacios públicos, la danza y la coreografía vamos a enfrentar grandes retos” comentó.

En ese sentido también cree que los saberes que la danza aporta, van mucho más allá del terreno de lo estético y se inscriben en el terreno de la política corporal; “es decir, que quienes trabajamos con el cuerpo podríamos aportar muchísimo a este proceso de regreso escalonado a los espacios de convivencia, a través de la generación de consciencia corporal, autoconocimiento y escucha del cuerpo, consciencia espacial. Son términos con los que coloquialmente no estamos relacionados, pero que tendrían que ser mucho más socializados en esta “nueva normalidad” que se está vislumbrando.

Por último la maestra mencionó que es becaria del Programa de Estímulos a la Creación y el Desarrollo Artístico, edición 2020, con el proyecto Impronta. Exploración coreográfica sobre la memoria del cuerpo en espacios específicos.

“Precisamente es un proyecto para trabajar en espacios públicos y específicos de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, y actualmente se encuentra en una fase de cambio y redirección debido al confinamiento, ya que la exploración en espacios públicos en este momento no es lo más responsable socialmente. Ha sido un reto particular, ya que mis procesos de trabajo creativo están muy vinculados a las calles y plazas públicas, y en este momento eso simplemente no es recomendable. Este proyecto tendría que tener una salida pública entre agosto y septiembre, aunque todavía hay mucha indeterminación sobre si para entonces ya podremos reunir a grupos de más de 15 personas”.