Veracruz * EFE. A lo largo y ancho de Veracruz, hoy es tiempo de brujería, al entremezclarse en cada poblado la magia negra con la blanca e iniciar los chamanes, brujos y hechiceros sus misas para invocar al bien y el mal.
En una tradición ancestral que sigue viva en pleno siglo XXI en Veracruz, cuando el pasado fin de semana fue considerado como un día mágico e ideal para hacer el bien y lograr el mal contra los enemigos a través de la magia blanca y la negra.
Lo mismo en el municipio de Catemaco, sede de la hechicería mexicana, que en los poblados más recónditos de la geografía veracruzana, o en las grandes ciudades y sus mercados tradicionales, las misas negras y otros rituales se celebran para pedir ayuda al más allá.
En Catemaco, cerca de cien brujos se disputan la clientela que cada ano acude para lograr amor, dinero, suerte, felicidad y salud.
Y tras invocar a las siete potencias del cosmos para sanar o matar, acercar o alejar y triunfar o fracasar, los chamanes de Veracruz iniciaron los rituales.
Lo mismo invocan la fuerza de Dios o del Príncipe de la Oscuridad, ya sea dibujando con polvo de cal una gran estrella de seis puntas y una antorcha ardiendo en cada esquina. Pero los rituales también se dan en cualquier mercado de las ciudades o de los poblados. Con 150 ó 200 pesos cualquiera puede obtener un amuleto para la suerte y contra las malas vibras, mientras que una limpia cuesta entre 50 y 100 pesos. Por lo que Veracruz y en particular Catemaco sigue siendo la cuna de la brujería y hechicería.











