El museo de diseño y artes decorativas más grande del mundo dedica varias salas para revalorar la figura de una de las pintoras más importantes del siglo XX, quien se ha convertido en un ícono mundial a 64 años de su muerte.
Una de las curadoras de la muestra, Ana Barza Ruiz, señaló que la reacción ha sido muy positiva y mucha gente está interesada en la exposición.
“Frida Kahlo es alguien que atrae a diferentes tipos de personas a la exposición, desde gente joven hasta gente mayor y es alguien que es un ícono popular en todo el mundo”, destacó.
Personas de todas las edades se maravillan con la transformación de Kahlo desde su vestido de primera comunión a la edad de 10 años o cuando aparece vestida como hombre en una foto de familia a los 14 años de edad.
Las fotografías de la primera parte de su vida fueron tomadas por su padre Guillermo Kahlo Kaufmann, quien fue un fotógrafo alemán que emigró a México en el siglo XIX.
Los tres retratos fueron tomados entre 1938 y 1940 en Coyoacán, en México, y en la ciudad de Nueva York.
Frida Kahlo es presentada en esta exposición como una persona que nunca siguió las convenciones sociales de su época, sino que fue alguien que creó de manera consciente su propia imagen pública.
La exposición revela sus más íntimas pertenencias como una pierna prostética, los corsés decorados con el pincel de Kahlo y el labial rojo de la marca Revlon, artículos que tras su muerte en 1954 permanecieron 50 años bajo llave en La Casa Azul de Coyoacán.
Las vitrinas de la muestra emulan la cama en la que la pintora estuvo postrada tras un terrible accidente en trolebús a los 18 años de edad. La cama estaba acondicionada con un espejo que reflejaba su imagen y que le permitió crear sus primeras pinturas.
Otra vitrina presenta los medicamentos de Kahlo, entre ellos los opioides que utilizaba para dormir y para aliviar el dolor físico que experimentó a lo largo de su vida.
La muestra revela el sufrimiento físico de la pintora, así como su fascinación por las prendas de tehuana como rebozos, huipiles y collares con los que fue fotografiada y que luce en sus famosos autorretratos.
La exposición, patrocinada por la aerolínea Aeroméxico, estará abierta hasta el 4 de noviembre en el museo, que será la sede de la tradicional celebración del Día de Muertos.












