Vida de Happer Lee sigue siendo un misterio

La autora hasta antes de su muerte en el 2016. Cortesía
La autora hasta antes de su muerte en el 2016. Cortesía

Harper Lee murió a sus 89 años, mientras dormía. La legendaria novelista dejó atrás una vida humilde y discreta a la que pocos tuvieron acceso, en su pequeño pueblo natal de Monroeville (Alabama). Esta semana, un juez permitió la publicación de su testamento, pero el texto solo agranda el misterio.

El documento lo firmó ocho días antes de su muerte, en 2016. En aquel momento, la abogada personal de la autora, Tonja Carter, pidió que a petición de Lee el testamento se mantuviera confidencial. Ahora, una querella presentada por The New York Times ha logrado su apertura al público. Sin embargo, el papel solo establece que todos sus beneficios y propiedades, valorados en decenas de millones de dólares, sean traspasados a un fondo fiduciario que creó en 2011, gestionado por Carter y del que se podrán beneficiar sus familiares más cercanos, una sobrina y tres sobrinos.

Entre la herencia se encuentran también los textos literarios que Lee escribió y nunca publicó o compartió con nadie, pero que son extremadamente codiciados por importantes universidades estadounidenses. Por ahora, se seguirá sin conocer si algún día saldrán a la luz. La abogada, que fue una cercana asesora de la escritora, mantiene, según el testamento, amplios poderes sobre la propiedad intelectual de Lee, que no tuvo marido ni hijos.

Cuando se publicó, de manera repentina, la segunda novela algunos de los amigos más cercanos de la autora cuestionaron si ella realmente quiso eso y alegaron que pudo haber sido manipulada. El libro, Go, set a watchman (Ve y pon un centinela) fue presentado un año antes de su muerte y supuso la ruptura de una autora de obra única, que durante décadas decidió no divulgar otro texto.

La operación editorial puso en cuestión si Lee había sido presionada para publicarla. Pese a que no se considera tan influyente como Matar a un ruiseñor —que a día de hoy sigue siendo lectura obligada para entender la segregación racista estadounidense de la segunda mitad del siglo 20— también le proporcionó enormes ganancias económicas y vendió más de un millón de ejemplares en su primera semana.