“Vidas robadas”’ honra a víctimas de brutalidad
Helena Meneces toca la imagen de su hijo Christian Hurtado, fallecido en una protesta en 2020. Cortesía

La escultora colombiana Doris Salcedo abrió al público la exposición Vidas robadas, que honra a decenas de personas muertas durante las protestas de años recientes en Colombia, la mayoría de ellas a manos de la policía. “Los ricos no están muriendo en Colombia; están muriendo los muchachos pobres”, expresa Salcedo en un austero salón de paredes blancas en las que se encuentran los nombres de 56 personas fallecidas durante las sangrientas manifestaciones antigubernamentales que han sacudido a Colombia desde finales de 2019.

“El promedio de edad es de 25 años”, lamenta la ganadora del Premio Velázquez de las Artes Plásticas 2010. Junto a la mayoría de nombres está un retrato de la víctima y un breve relato de los hechos que causaron su muerte. El sombrío “Requiem” de György Ligeti rompe el silencio en la habitación. Un equipo de periodistas apoyó a Salcedo en la investigación, aunque varios de los nombres carecen de fotos y relatos.

Desde hace un mes, el país atraviesa un estallido social sin precedente que ha dejado casi 60 muertos, según fuentes oficiales. Solo el viernes pasado, 13 personas fallecieron en Cali en medio de enfrentamientos entre manifestantes, policías y civiles armados hasta con fusiles. “Aquí esto se va llenar de fotos”, expresa desconsolada Nury Rojas, madre de Angie Baquero, de 29 años, que murió por un disparo el 9 de septiembre de 2020.

Entonces las protestas sacudían Bogotá en rechazo a la muerte de Javier Ordóñez, ingeniero de 43 años que falleció en custodia de la policía luego de ser detenido y golpeado por uniformados. Un policía fue acusado por la muerte de Angie y se declaró inocente en enero de este año. Otras 12 personas murieron esa misma noche.

“Mi hijo era todo”, recuerda José Hurtado, padre de Christian, joven de 27 años que falleció baleado la misma fatídica noche del 9 de septiembre. “Supuestamente a él le dio un tiro un policía”, relata el hombre de 64 años. Nueve meses después del deceso de su hijo, Hurtado asegura que las investigaciones no avanzan. Sin embargo, sostiene que “tuvo que haber una orden” de disparar contra los manifestantes esa noche.

Como en cualquier guerra

Colombia atraviesa un nuevo periodo de convulsión social tras las protestas de 2019 y 2020, con marchas más intensas que otras y sin una agenda o liderazgo definidos. Los familiares de las víctimas comparten algunos de los reclamos de los jóvenes que desde el 28 de abril se manifiestan nuevamente contra el gobierno del conservador Iván Duque exigiendo un estado más solidario para lidiar con los estragos económicos de la pandemia. “Yo quisiera que el señor presidente hiciera una reforma policial”, pide Hurtado. En el poder desde 2018, Duque respalda a la fuerza pública. Este miércoles el mandatario aseguró que los excesos no tienen “carácter sistemático”. La Organización de Naciones Unidas, la Unión Europea, Estados Unidos y varios órganos no gubernamentales internacionales han condenado las acciones de la policía durante las protestas del mes pasado, ante una cascada de videos aficionados que muestran a uniformados disparando contra civiles y agresiones del escuadrón antidisturbios.

Las manifestaciones persisten y las negociaciones entre el gobierno y el sector más visible de la protesta no avanzan desde que empezaron los diálogos el 7 de mayo. El llamado Comité Nacional de Paro exige que el gobierno se disculpe por los abusos de la fuerza pública, mientras el Ejecutivo demanda que se levanten decenas de bloqueos que afectan el abastecimiento de varias ciudades y han provocado millonarias pérdidas.

Entre tanto, Salcedo sostiene que “la tragedia tiene que parar. Debemos hacer una pausa, como en cualquier guerra, para honrar a los muertos”, pide la artista.