“Ella es cantante de una banda punk y el un amante del grafiti. Los dos son jóvenes y están inconformes con el sistema, con lo que se vive a diario. Los jóvenes no deben dejar de rebelarse y después, ninguna persona debe abandonar eso”, reflexiona el realizador Adolfo Dávila, convencido de que la rebeldía debe estar cerca de las personas.
Con eso en mente fue que dirigió Violentas mariposas, con Alejandro Porter, Diana Laura DI y Germán Bracco, que llegó este fin de semana a salas nacionales tras un recorrido festivalero que inició en 2024. “Me interesaba mostrar a dos chicos rebeldes, contestatarios que no guardan silencio, que exigen lo que creen y que si tratan de silenciarnos es mejor no quedarse callado. Ella usa el punk como una forma de expresión y desahogo; él viene de una duelo fuerte y doloroso, y pues usa las palabras para rayar las paredes”, comenta.
La capital mexicana también se convierte en una “jaula” para los personajes, tornando una imagen como subterránea en la que no nos damos cuenta. “Se quería una ciudad más metafórica y subterránea, entonces hay puentes que se intercomunican, pasillos estrechos que dan sensación de claustrofobia y nuestros personajes están ahí, tratando de salir”, apunta.
Porter era un actor que ya había hecho TV con Marea alta, pero Diana Laura Di no tenía experiencia alguna porque dedicarse más a la música y aparte, el día del casting, no llegó pues perdió el vuelo que la trasladaría de Baja California, donde radica, a la Ciudad de México.
Casting
“Me dijeron que para el personaje femenino dejara de buscar actrices y buscara realmente cantantes, entonces me pasaron el teléfono de ella y la invité al casting. Pero perdió el vuelo y pedí que le dijera que no la hicieran perder el tiempo y que ya no viniera, dijo que la recibiera al día siguiente y dije ‘OK’. Cuando llegó, obvio, nos dimos cuenta de que era ella”, recuerda el director.
A Dávila le molesta la clasificación C otorgada para su exhibición. La letra que se otorga a filmes donde hay escenas con uso de sustancia o drogas, es de índole restrictiva, pues indica que solo o permite ser vista por mayores de 18 años. “Es algo que no entiendo, la historia fue hecha para que los jóvenes la vieran porque están pasando por ese momento. Pero ya la película llegará en su momento a ellos”, subraya.












