Verónica Huesca * CP. Continúa la celebración de las Vírgenes de Copoya, y en esta ocasión Santa Teresa y las vírgenes del Rosario y Candelaria han llegado a Terán.
Durante un recorrido que se efectuó al mediodía del domingo, decenas de zoques tradicionalistas se reunieron en la casa del Segundo Mayordomo, José Luis Méndez, para trasladar dichas imágenes religiosas a Terán, en donde permanecerán hasta el día 20 del presente mes.
Sería Luis Antonio Chai Jiménez quien recibiría a las Vírgenes, en medio de un ritual que ha sabido mantenerse pese a la globalización y a la modernidad que se apropia de la ciudad.
A temprana hora del día domingo, alrededor de las 8 horas, los zoques se fueron reuniendo poco a poco en la casa del Segundo Mayordomo, preparándose para la procesión que duraría un par de horas.
Durante el trayecto que va de Copoya a Tuxtla Gutiérrez, las vírgenes vienen en sus cajas, tapadas, y los feligreses portan la indumentaria zoque, mientras tocan el tambor y el pito (flauta de carrizo). Estas mismas características guarda el trayecto que va de Tuxtla a Terán.
Se portan en cajas debido a una costumbre que ha prevalecido durante varios anos, desde la época de la quema de los santos. Es por ello que los feligreses, aún con recelo, continúan tapando las imágenes, pero una vez que llegan a su destino, se sacan de las cajas y son colocadas en un altar que el anfitrión ha preparado con antelación.
Cabe senalar que las vírgenes portan en la mano la flor zoque llamada joyosoctoc.
De esta manera, Chai Jiménez y su familia prepararon una tradicional comida zoque para recibir la peregrinación, en medio de música, alegría y festividad por la presencia de las Vírgenes de Copoya.
Aunque la comida tradicional zoque consta de huacalsiscaldu (caldo de res con repollo y garbanzo), mole con tomate, mole de masa y vísceras de res; sispolá de frijol con carne, canané blanco y de frijol (como sustituto de la tortilla), todo esto acompanado del pozol, cada hogar que recibe a las imágenes religiosas puede adaptar la gastronomía en virtud de su solvencia económica.
La permanencia de las Vírgenes en cada hogar, en esta ocasión de Terán, es de tan solo un día. Será el próximo 20 de febrero cuando regresen a Tuxtla Gutiérrez y se lleve a cabo este mismo ritual, para posteriormente, el 16 de marzo, regresar al templo que se encuentra ubicado en Copoya.











