"México * Agencias. A 20 años de que Pola Weiss se quitara la vida, alumnas, amigas y admiradores en general se reunieron en el Museo Carrillo Gil para realizar la jornada ""Cuerpo y tiempo. Reflexión sobre las aportaciones e influencias de Weiss en la producción visual actual"", organizada por el Museo de Mujeres Artistas Mexicanas (MUMA), en colaboración con el Conaculta y el Instituto Nacional de Bellas Artes.
Durante los años setenta, Pola Weiss fue considerada la artista de video más prominente de la escena mexicana, por ser pionera y por los temas de sus trabajos, constantes de principio a fin en su trayectoria: la vivencia del cuerpo femenino, la ciudad, las mujeres sometidas a fuerzas asfixiantes por la cultura androcéntrica.
Pertenece a la generación de artistas e historiadoras que integraron la acción profesional en sus campos a los cuestionamientos vitales desde el feminismo, en un tiempo en el que simultáneamente se vivía la transformación social de la ""liberación femenina"" y los movimientos de reivindicación social de los años sesentas y setentas del siglo XX.
Paola Weiss nació en la Ciudad de México en 1947 y murió a los 42 años de edad. Algunos han propagado la versión de que su temprana muerte por suicidio es el tema de su último trabajo, es decir, que se quitó la vida ante una cámara; sin embargo, en los trabajos dedicados a su obra y aspectos biográficos esto ha sido aclarado y se ha borrado la posibilidad de algo que parece ser la imagen de la muerte deseada.
La jornada en memoria de Weiss consistió en una revisión de sus videos más emblemáticos, con los comentarios de Rita Eder, Hortensia Moreno, Magali Lara, Salvador Mendiola, Mónica Mayer, Ale de la Puente, Paola Esquivel y Débora Carnevali, además de un performance a cargo de las integrantes del Taller Permanente de Arte y Género.
En un texto que presentó en el Simposio Internacional de Teoría sobre Arte Contemporáneo 2010, la investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, Rita Eder, recordó que hace 30 años, cuando la vigilancia del cuerpo tenía otras características selladas por la represión envuelta en la censura, Weiss fue parte de un momento en el que surgieron nuevas estrategias visuales, accionales y discursivas que incidieron en descomponer las restricciones internas y externas sobre el cuerpo.
""Pola Weiss estaba preparada para hacer videoarte y escribir sobre él. Había logrado transformar su aprendizaje televisivo en un medio independiente que contraviniera los recursos técnicos de la TV, lo cual, a pesar de otros antecedentes, la hizo la primera videoasta en la medida en que pudo desarrollar un corpus de imágenes e ideas que se dirigía a lo femenino desde diversos enfoques.
""Weiss, de cuerpo atractivo, ojos grandes y largos cabellos, se sentía a la vez confiada y tensa ante la cámara. Hay una sensación de un documental permanente sobre ella misma. Ella danzando vestida y desnuda, ella en llanto, inerte frente a la cámara, casi una huella sobrepuesta al paisaje. Empieza a ocurrir algo después de muchas horas de observar sus videos autorreflejantes: cada vez sabemos menos quién es, en la medida en que ésa no es su intención sino descubrir los límites de la cámara y de su autorreflexividad. Frente al otro que está y no está, la cámara es su espejo y su memoria"", señala Rita Eder.
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