"Sara Regalado * CP. Con gran algarabía, pero, sobre todo, con respeto, miles de parachicos realizaron la tradicional procesión al Panteón Municipal de Chiapa de Corzo para visitar y rendir honores a sus patrones ya fallecidos.
Cada 18 de enero, el panteón de esta ciudad heroica se llena no sólo de flores, sino de colorido, movimiento y bulla con el paso de los parachicos, alborotando el ambiente con sus chinchines, en cada pasillo que recorren en el camposanto.
Dirigidos por el actual patrón, Rubisel Gómez Nigenda, quien tiene este puesto de por vida y poco a poco va preparando a quien se va a quedar en su lugar, como una tradición heredada; los parachicos salieron justamente de la casa de don Rubisel y emprendieron su caminata peculiar al panteón, en medio de música de tambor y pito, el ruido del chinchín y los peculiares gritos de alegría que estos personajes, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, emiten a cada momento.
Esta tradicional visita es acompañada, por supuesto, por el resto del pueblo de Chiapa de Corzo, y especialmente por los amigos y familiares de aquellos hombres que por varios años dedicaron su tiempo a transmitir las enseñanzas necesarias para conservar los ritos, vestimenta y danzas del parachico; así como dirigir a las miles de personas que durante la Fiesta Grande portan orgullosas este traje.
Las danzas que realizan los parachicos, tanto en el panteón como en las ermitas de los patrones del pueblo -San Sebastián Mártir, San Antonio Abad y Señor de Esquipulas- tiene que ver, en su origen, con una danza dedicada al ""Astro Mayor"", el Sol, cuyos rayos son representados con la montera que portan.
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