Vivo mis sueños a través de la danza

Vivo mis sueños a través de la danza

Al culminar sus estudios de la licenciatura en Danza del Centro Estudios para el Arte y la Cultura de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), Liliana Velázquez Martínez fue seleccionada para ser parte de un intercambio que dicha institución tiene con la Escuela Nacional de Danza de la Ciudad de México.

En entrevista con la bailarina, refiere que al igual que sus compañeros Alexander Herrera, Eduardo Melo y Valeria Durán, ella se trasladó a la capital del país para continuar con su formación académica en el ámbito de la danza.

La joven chiapaneca señala que esta oportunidad se la brindó la maestra Aurora Oliva, directora del Ceunach (Centro de Estudios para el Arte y la Cultura de la Universidad Autónoma de Chiapas). “Yo no lo pensé tanto, ya estaba fuera de la escuela y dije que sí. Mi situación no era la misma que la de mis compañeros que un año antes habían sido seleccionados para esta estancia académica; ellos se iban para terminar su seminario de titulación. En mi caso me iba para fortalecer mis conocimientos académicos”, señala.

En la Escuela Nacional de Danza, agrega, lleva una carga curricular que van desde clases teóricas con maestros como Gabriela Medina e Ivonne Ortiz hasta clases técnicas con Beto Pérez, Teté Lopezllera y Mirta Blostein; también lleva clases de iluminación, técnicas de danza contemporánea, ballet y una materia titulada Proyectos Escénicos, en la que aprende a diseñar propuestas para solicitar becas.

Dos mundos

Liliana relata que dichas clases le han servido de mucho para continuar explorando la faceta de la danza. Desde que ella dijo que sí, ha vivido dos mundos, porque todo su entorno ha cambiado y allá, en la Ciudad de México, la danza está más presente en la sociedad. Destacó que la escuela le brinda las clases y el entrenamiento de manera gratuita, mientras que por la tarde tiene varias colaboraciones con los chicos que se encuentran creando sus coreografías para obtener una calificación.

Por otro lado, refiere que actualmente, de algún modo, sí esta viviendo sus sueños a través de la danza. Comparte que el apoyo de seguir en esa disciplina proviene del lado materno, ya que el resto de su familia desconoce los alcances que puede llegar a tener este arte.

Confiesa que desde pequeña se sintió atraída por el baile y siempre era una de las primeras en querer participar en las actividades culturales que se realizaban en su escuela. Menciona que su abuela era quien le confeccionaba los trajes o parte del vestuario; sin embargo, en ese momento no pasaba por su mente enfocarse en dicha disciplina.

Fue cuando ingresó al Colegio de Bachilleres de Chiapas (Cobach) número 33 cuando decidió integrar a sus materias la de Danza Folclórica, que era opcional dentro del plan de estudios. Al concluir su bachillerato notó que lo suyo era estar en un escenario, porque estar ahí era muy importante y la hacía sentirse muy feliz. Esto la llevó a buscar opciones para encaminar sus estudios.

Se enteró de que la carrera de Danza la ofrecían escuelas fuera del estado de Chiapas, como la Universidad Veracruzana, la Benemérita en Puebla, entre otras. Añade que al ver las opciones, una de las condiciones que le impuso su mamá fue que cursara la licenciatura en el estado de Chiapas, porque aquí está toda su familia.

Poco después, una amiga con la que bailaba en el Cobach le dijo que había una escuela en Chiapas que tenía la licenciatura en Danza; fue entonces que empezó a investigar sobre el plan de estudios y decidió ingresar al Ceunach. Precisa que si bien eligió esa carrera para estudiar folclor, después conoció la danza contemporánea, disciplina que hoy en día la tiene atrapada.

Liliana indica que una de sus mentoras ha sido la maestra Zaira Lobato, debido a que sus clases le provocaban muchas inquietudes y la llevaban a buscar nuevas formas de moverse.

Sin festejos por el Día de la Danza

La actual contingencia sanitaria por el coronavirus ha provocado un receso en las actividades de Liliana, ya que hasta antes de la crisis ella tenía ocupadas todas sus horas. La bailarina, que residía en la Ciudad de México, tenía clases y además estaba participando en diversas coreografías con estudiantes de danza; algunas de estas serían presentadas en el marco del Día Internacional de la Danza, pero todo se vino abajo.

“Con base a toda esta crisis que estamos viviendo, sí se han cancelado eventos culturales para este 29 de abril, Día Internacional de la Danza, que es una fecha muy importante para quienes nos dedicamos al arte”, lamenta.

Pero, durante esta suspensión de clases presenciales, ella continúa ensayando y tomando lecciones de forma virtual, y eso además le ha permitido que su familia se vaya vinculando con su quehacer en la danza.