Vuelven a enterrar a Neruda en Isla Negra

Frente al mar descansan los restos del poeta chileno. Cortesía
Frente al mar descansan los restos del poeta chileno. Cortesía

El poeta convirtió un pequeño bosque cercano al estero de Córdoba en la mágica Isla Negra a la cual regresó tres años después de que sus restos fueran exhumados para investigar si fue asesinado por la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet.

Si bien, no hubo novedades, queda claro que su muerte fue al menos “apresurada” en la clínica Santa María de Santiago en 1973, lugar en el que años más tarde (1982) falleció el ex presidente Eduardo Frei Montalva.

Tras diversos homenajes en Santiago, los restos del poeta fueron trasladados este martes hasta Isla Negra, donde volvió a ser depositado mirando hacia el mar.

Cubiertos por la bandera chilena y escoltado por una veintena de familiares y miembros de la fundación que administra su legado, obsequiada por Neruda a los trabajadores de Chile, los restos del vate, senador y embajador están en el patio de la vieja casa con forma de barco en la que pasó sus últimos días, y donde también descansa su compañera, la soprano Matilde Urrutía.

Miembros del Partido Comunista, en el cual militó toda su vida, acompañaron a cierta distancia la sobria ceremonia, al compás del tradicional grito: “¡Compañero Pablo Neruda presente, ahora y siempre!”, que se rompió en cientos de ecos en las rocas bañadas por la luz de un soleado día otoñal.

Neruda pidió ser sepultado en este lugar. “Hoy día para nosotros no es un funeral, es todo lo contrario. Regresar a Isla Negra es volver a mirar el mar y volver a mirar el mar no es morir, es volver a vivir, sobre todo para un poeta”, dijo Raúl Bulnes, presidente de la Fundación Pablo Neruda.

Neruda fue exhumado en abril de 2013, por orden del juez Mario Carroza, que investiga si pudo ser asesinado tras la inoculación de una inyección en el pecho, doce días después de instalada la dictadura de Pinochet, el 11 de septiembre de 1973.