En su conversación con Oprah Winfrey, Meghan Markle hizo referencia a un episodio que ocurrió en los días previos a su boda en el que, según los reportes de la prensa sensacionalista, ella había hecho llorar a Kate.
“Lo opuesto ocurrió”, dijo Meghan, dando a entender que fue Kate quien la hizo llorar a ella, supuestamente por un desacuerdo relacionado con los vestidos de las pajecitas. Cabe aclarar que una fuente anónima dijo a la revista People que ambas terminaron la discusión entre lágrimas.
Meghan aclaró, sin embargo, que Kate le pidió disculpas después del incidente. “No lo digo por hablar mal de nadie, fue una semana difícil previa a la boda. Ella estaba molesta por algo”, dijo Meghan “pero lo reconoció, me pidió disculpas y me envió flores y una nota”.
En la historia de portada de la misma revista, esta semana, la experta en realeza Penny Junor, dijo: “William es súper protector de Kate y puede enojarse mucho cuando siente que la atacan. Para él, el hecho de que Meghan haya hablado negativamente de su esposa es peor que si lo hubieran puesto en mal a él mismo”.
La naturaleza protectora de William no es novedad. La experta en lenguaje corporal Judi James, dijo al Daily Mail que la prueba está en la forma en la que se mueve alrededor de su esposa y sus hijos. En la tarjeta navideña de 2020 queda muy claro su papel de líder y protector de la familia. “William se acerca a Kate en un gesto de deferencia y afecto que también sugiere mucho respeto por la unidad de su familia”, señala James.
De acuerdo con Marie Claire, William ya era muy cuidadoso con Kate desde que empezaron a salir. Cuando se supo que eran pareja, la prensa empezó a perseguir día y noche a la futura reina y él buscó una solución.
“William era consciente de la situación y estaba muy preocupado al respecto. Había experimentado de primera mano la forma en la que los ‘paparazzi’ persiguieron su madre, la princesa Diana, y estaba decidido a que Kate no corriera con la misma suerte”, escribió la biógrafa real Kate Nicholl en su libro Kate: la futura reina.
William pidió que se creara una línea telefónica especial para su entonces novia, que la conectaba directamente con el jefe de prensa del príncipe Carlos, Paddy Harverson. En el libro Diana, en sus propias palabras, de Andrew Morton, la princesa se quejaba amargamente de que cuando se descubrió que salía con Carlos, tuvo que lidiar ella sola con la prensa y que nadie en Buckingham se acercó a preguntarle cómo podrían ayudarla con eso.
Una fuente del Palacio de Buckingham dijo a People que después de la entrevista de Harry y Meghan con Oprah, había habido “ira” entre los miembros de la familia real. “Hubo muchas emociones mezcladas, un profundo pesar y sorpresa, también”, añadió.












