Ver aparecer en la sala de prensa del Kursaal, el recinto en el que se celebra el Festival de San Sebastián, a las actrices de Rifkin’s festival —la nueva película de Woody Allen—, Gina Gershon y Elena Anaya, fue una imagen agridulce.
Por un lado, que se realizara este acto presencial con figuras internacionales parecía un milagro cuando, hasta el último minuto y con los crecientes casos de covid-19 en España, la organización del festival pendía de un hilo.
Por otro lado estaba la imagen de la realidad al ver a Woody Allen respondiendo las preguntas de los periodistas por videoconferencia, pues por la emergencia sanitaria él y su familia no pudieron salir de Nueva York.
Más tarde, en plena gala inaugural, Allen presentó con un video el filme con el que le escribió una carta de amor a San Sebastián y a su certamen fílmico, pues en esta película todo ocurre en la bella ciudad vasca.











