En una reciente aparición pública, Lolita Ayala ha dejado a todos preocupados por su estado de salud, e incluso aseguró que ya tiene listo su testamento.
Desde el fatídico accidente en helicóptero que sufrió en 2015, ha periodista ha enfrentado múltiples desafíos que la mantienen alejada del ojo público. En esta ocasión, frente a las cámaras, la conductora mexicana asistió a una misa en honor de su querida amiga Talina Fernández.
Emocionada y resistiendo las lágrimas, Lolita expresó lo mucho que extraña a quien consideraba parte integral de su vida y recordó los momentos felices compartidos. Sin embargo, durante su intervención, la atención se centró en su delicado estado físico, ya que apareció usando un bastón y un tanque de oxígeno.
La presentadora compartió abiertamente las secuelas del accidente, que han afectado su columna y su pierna derecha, lo que la obliga a depender del bastón para moverse con mayor comodidad. El uso del oxígeno, explicó, se limita solo a la Ciudad de México debido a dificultades respiratorias, aunque aclaró que no es un requerimiento constante.
A sus 72 años, no ocultó su reflexión sobre la mortalidad y cómo la pérdida de amigos de su generación la hace pensar más en su propia fragilidad y el inexorable paso del tiempo. A pesar de enfrentar estos retos de salud, su determinación y su valentía no han disminuido.
“Desde que me caí en el helicóptero ya no quedé bien de mi columna porque se rompió mi columna y luego me caí en mi casa y me rompí la cadera y el fémur para acabarla de amolar. Entonces no me ha quedado bien la pierna derecha, que es donde se dio la rotura de fémur, y ando con bastón y (uso oxígeno) solo en la Ciudad de México porque me falta el aire, pero no es siempre fue recomendación médica”, aseguró.
En su declaración, mencionó que acude con frecuencia a chequeos médicos para cuidar de su bienestar. Consciente de la inevitabilidad de la vida, ha tomado medidas para asegurarse de que sus asuntos estén en orden y ha redactado su testamento, asegurando que su legado será el amor y la generosidad que siempre ha compartido con los demás.
“Pues sí, claro, el testamento por supuesto, y el legado es el amor a los demás. La labor social fue algo muy importante en mi vida. Me encantaría ser recordada como una persona generosa, porque siempre di todo lo que pude”, explicó Lolita.
A lo largo de su destacada carrera, ha dejado huellas imborrables en la televisión mexicana y ha sido un símbolo de fortaleza y dedicación. Su labor social ha sido ejemplar, y ha sido reconocida por su generosidad hacia los más necesitados.











