Yahir sigue aprendiendo de la industria

En el último lustro ha estado imparable. Por trabajo no se queja. Yahir se lo atribuye no solo a que se ha preparado, sino a algo que mantiene: su actitud de alumno, su apertura para aprender aun con más de 20 años de experiencia, y a no confiarse.

Así pasó cuando debutó en el musical Jesucristo Superestrella, al que siguió Hoy no me puedo levantar, luego se probó como conductor de La Academia, en el que dejaba el ego a un lado para escuchar a los expertos. Este año se dio el gusto de estar en Mentiras: el musical y en julio se unirá a Vaselina.

“En esta carrera no dejas de ser alumno, ahorita estábamos practicando las voces, lo que vamos a cantar en equipo y se siente hermoso ser parte de eso y es que me sigue recordando mucho a ‘La Academia’ ¿sabes? Hace 21 años estábamos ahí con mis compañeros haciendo exactamente lo mismo, descubriendo cosas y eso me recuerda muchísimo”.

En entrevista comenta que siempre busca mejorar, probar cosas, que es lo que nutre y lo hace madurar arriba del escenario e, insiste, sin egos. Y es justo el teatro, donde se canta en vivo, lo que le permite llevar la música a otro nivel. “El teatro me exige, me saca de mi zona de confort todo el tiempo y me hace estar más vivo, más ‘ready’, más preparado y estar más enfocado en cada proyecto, buscando siempre el equilibrio de la energía, no puedes estar muy abajo, ni muy arriba”, señala.

Hace 10 años el intérprete hizo su debut teatral con Mentiras: el musical, este 2023 regresó con el personaje de Emmanuel, del cual está a punto de despedirse los días 17 y 30 de junio, al lado de Fela Domínguez y María León; luego de más de 30 funciones que ha hecho en total.

De ahí se liga a los ensayos de Vaselina, que estrenará el 13 de julio en el centro cultural Teatro 1. Todos estos trabajos, afirma, “han sido una escuela”.

¿Hay nervios?

“Siempre, siempre, tengo que confesar que en mis conciertos no tanto nervio, sino una cuestión de ansiedad de que ya te tienes que subir al escenario con esa adrenalina a todo lo que da, pero en el teatro sí hay nervios, durante la función voy viendo el libreto, vocalizando en backstage, viendo cómo me siento y pensando en trazos, me tiene más al pendiente el teatro durante la función”, explica.