Yol Segura habla de Sor Juana

La autora estuvo en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán. Cortesía
La autora estuvo en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán. Cortesía

En el poema “Tiene adentro algo que brilla” (Almadía, 2026), Yol Segura (quien suele escribir su nombre en minúsculas, siguiendo la tradición de Bell Hooks y también como una forma de alejarse del antropocentrismo) reflexiona sobre las modificaciones del cuerpo y la difuminación de las líneas que separan al género, a partir de figuras como Sor Juana Inés de la Cruz y la infanta Margarita, protagonista de Las meninas, pintura de Diego Velázquez.

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Segura estuvo en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey) para presentar este poema de poco más de cien páginas que surgió a partir de una investigación sobre Sor Juana, en la que le llamó la atención las “objeciones al tema de género” de las que llegó a escribir en pleno siglo XVII.

“Es chistoso porque esto que nos han dicho que históricamente no existía, en realidad no solo existió, sino que está documentado”, dice en entrevista con respecto a la inconformidad del género. Ese fue “el siglo del Barroco”, corriente en la que se acentuaba, disfrazaba y se llevaban al exceso las formas de identidad, explica.

Esto hizo que la autora, quien se doctoró en Letras Latinoamericanas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), conectara a la figura de Sor Juana Inés de la Cruz con la pintura de la infanta Margarita y pensar que muy probablemente vivieron contextos sociales como mujeres similares. Y aunque hoy a ellas se les percibe como figuras históricas, con este poema quiere que sean vistas como “una persona entre personas”; es por eso que, a lo largo del poema, la escritora barroca solo es mencionada como “juana inés”.

“Era importante pensar en las dimensiones de la cotidianidad y corporalidad de ‘juana inés’ porque también pasa mucho que en esta literatura de hace siglos borremos el cuerpo, no olvidemos que era un ser que comía y dormía”, comenta Segura. Y un cuerpo que también se enfrentaba a presiones estéticas —en esa época se practicaba la bucarofagia, que consistía en comer vasijas para hacer la piel más blanca, un resultado de una intoxicación que dañaba al hígado— y el ya existente deseo de escapar de los mandatos sociales.

“Sor Juana en momentos escribió ‘si es que soy mujer, ninguno lo verifique’ y ‘el cuerpo es neutro y abstracto en cuanto el alma deposite’. Hay un rechazo de ella a la idea de ser mujer, hay un momento en el que ella cuenta que cuando era niña le pedía a su mamá que la vistiera de hombre para poder ir a la universidad. Esa inconformidad con el género me pareció muy estimulante de pensar en el presente”, refiere.

El poema está escrito en primera persona. Las preguntas, reflexiones y anécdotas personales que son presentadas las hace un narrador ficticio por lo que aclara que no es un texto autobiográfico. Aunque de repente pareciera que el narrador se dirige al lector con frases como “no tengo nada más que contarles, y ustedes tampoco saben qué responderme”, Segura explica que más bien es una referencia a la poesía griega.