Yuya se convierte en tendencia

Una de las mayores estrellas en las redes sociales es Yuya, quien con 24.6 millones de suscriptores ha sido considerada como la “youtuber” más exitosa de México (hasta que la superó Kimberly Loaiza). Pero esta semana se convirtió en tendencia no por brindar algún consejo de belleza sino por apoyar la marca de unos jóvenes emprendedores mexicanos.

Hace aproximadamente un mes, Adrián Garza de 25 años y su novia Valeria Rodríguez de 24, lanzaron Hillman Eyewear, una marca de lentes premium mexicana. De acuerdo con los creadores, todos sus modelos están hechos a mano por expertos de la industria y cuentan con materiales de la mejor calidad.

Estos jóvenes emprendedores tardaron ocho meses planeando todo sobre su marca, el nombre, los diseños, los colores así como su primera campaña publicitaria y sesión de fotos. “Nuestro objetivo es competir con marcas extranjeras por lo que cuidamos cada detalle, desde la fabricación hasta las fotografías, todo meticulosamente”, escribió en Twitter Adrián.

Su esfuerzo rindió frutos y su imagen profesional llamó la atención de la famosa “youtuber” mexicana Yuya. Gracias a sus millones de seguidores en sus distintos perfiles en redes sociales, un simple “like” de la influencer puede ser un gran impulso para cualquier marca. Pero lo que en verdad llamó la atención de los fans de Mariand Castrejón, el verdadero nombre de Yuya, es que decidió brindarles el apoyo sin cobrarles nada.

Un “like” que los puso en tendencia

De acuerdo con lo que relataron los emprendedores, ya habían buscado a algunos influencers para que hicieran reseñas y menciones de su marca, pero algunos no les respondieron y otros cobraban grandes cantidades de dinero, por lo que desistieron en ese esfuerzo y decidieron invertir en la sesión de fotos que, tiempo después les permitiría ser conocidos por millones de personas.

Lo que sucedió fue que Yuya le dio “like” a algunas de sus publicaciones y, cuando se dieron cuenta de que estos “me gusta” venían de la cuenta oficial de la también empresaria decidieron enviarle un mensaje privado para ofrecerle como regalo, y sin ningún compromiso, algunos de sus productos.