"Verónica Huesca * CP. Los días 25 y 26 de este mes se realizará una fiesta grande a la usanza zoque, en la Iglesia de El Cerrito, con motivo del nacimiento del nino Jesús y como preparativo para la siembra del próximo ano.
Como cada diciembre, en la Iglesia de El Cerrito, ubicada en la capital chiapaneca, se llevó a cabo la tradicional siembra del maíz zoque, en honor del Senor de este templo, a quien llaman Nino Manuel Salvador.
Este mes es una fiesta para los zoques, ya que se preparan para la cosecha del próximo ano, y mediante ofrendas al Senor, esperan que ésta sea provechosa.
El ritual que realizan es de lo más estricto en cuanto a la utilización de las jerarquías de la comunidad zoque, respetándose en cada acto el papel y la función que desempena cada sector de la organización jerárquica que todavía prevalece entre esta etnia, como las mayordomías, los priostes, las albaceas y demás cargos que se ostentan.
Ritual con jerarquía
El festejo inicia con una tradicional comida zoque, que consiste en un platillo de zispolá (frijol con carne), acompanado de canané blanco, hecho con maíz (que se sirve en una borcelana o plato de barro), acompanado de pozol blanco y de cacao.
Son los priostes quienes primero comen, según narra una de las priostas, ""porque en nuestra cultura, primero están los hombres y nosotras pasamos a segundo término; una vez que ellos terminan de comer, seguimos nosotras"".
Es entonces cuando los priostes se retiran a un lugar apartado, a sentarse; un espacio en el que una mujer no puede estar, ni siquiera pasar por ahí. ""Los hombres priostes se sientan de un lado y las priostas en otro. Ni uno, ni otro puede ir para allá porque (si lo hacen) hay un castigo, que consiste en que todos los hombres le dan a beber una copa a la mujer, y viceversa"", cuenta la priosta, que decidió no dar su nombre, por respeto a este ritual.
Posterior a la degustación de los alimentos, las priostas se internan en la capilla para preparar las ofrendas que sembrarán en una pequena batea que se encuentra en el interior de una casa hecha con bambúes y palmas, al tiempo que los hombres les echan agua simbolizando la lluvia.
""A la siembra entran primero las mujeres, porque son el símbolo de la fertilidad"", anade.
En unos recipientes llamados bochitos se coloca el maíz desgranado, la albahaca, la ruda, los cebollines y una vela. Todo esto se siembra en la batea; previo a ello, oran pidiendo al Senor para que les mande una buena cosecha. ""Mientras sembramos, los hombres desde afuera nos echan agua, simbolizando la lluvia que tanto esperamos"", dijo.
Luego, son los hombres los que realizan este mismo ritual.
Al entrar cada grupo a la casa de la siembra, es la albacea quien guía a los priostes y priostas, llevando consigo incienso para alejar los malos espíritus, acompanándose del sonido de la flauta de carrizo y el tambor.
Y así, al grito de ""?viva las priostas!"" y ""?viva los priostes!"", termina esta festividad.
Los días 25 y 26 será la fiesta grande, el 27 es el lavado de ollas y el 6 de enero es la tradicional sentada de los ninitos.
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