Zoques inician fiestas

"Sara Regalado * CP. En la mayor parte de las fiestas indígenas sucede: se mezclan las tradiciones prehispánicas con los ritos y ceremonias cristianos, porque al llegar los españoles a evangelizar, de algún modo tuvieron que justificar las fiestas que para ellos eran paganas y dirigirlas a la doctrina cristiana.

Una de estas fiestas es la llamada Siembra del Maíz, que se lleva a cabo en la iglesia del Señor del Cerrito, en Tuxtla Gutiérrez. Esta tradicional celebración que los ancestros zoques llevaban a cabo para augurar cómo sería la siembra al año siguiente, si habría sequía, si llovería en exceso o si sería un buen año; se acopla, casualmente, a lo que en el calendario litúrgico del catolicismo se le llama Adviento, una época de preparación para llegar al nacimiento de Jesucristo.

De esta manera, los zoques también se preparan. Los primeros arreglos para la Siembra del Maíz se comienzan a hacer desde el día 7 de diciembre. Se hace el armazón de la casita donde se hará la siembra y se dispone en el atrio del recinto.

Al día siguiente, desde temprano, todos los priostes y priostas llegan a forrar el armazón con hojas secas de guineo y, dentro de la casita, se coloca una batea con tierra, que es donde se siembra mango, frijol, o cualquier semilla, que en cuestión de días comenzará a crecer y señalará las condiciones en que se dará la siembra.

Como los mismos priostes y albaceas explican, si sale inclinada es que va a correr mucho viento; si sale amarilla es que va a llover mucho.

Hoy es el día en que los priostes y priostas hacen lo propio. Para iniciar este rito, los hombres comienzan a llenar tinajas con agua y las ponen alrededor de la casita; luego, las mujeres priostas salen de la iglesia con una vela y recorren el atrio para entrar a la casita de hoja de plátano.

""¡Cierren la puerta, señores!"", exclama el albacea, e inmediatamente después, todos los hombres comienzan a aventar agua hacia la casita, mientras las mujeres en el interior reciben el agua y van sembrando las semillas y plantitas que llevan. Acto seguido, se hace el mismo ritual, pero con los hombres adentro y las mujeres mojando la casita.

Al término de la ceremonia de la siembra, todos los priostes y priostas se colocan frente a la imagen del Señor Crucificado y comienzan a bailar una sencilla danza zoque, acompañados con música de jarana, mientras una persona les va repartiendo una bebida que nadie se queda sin probar y va dando pasos de un lado a otro.

Toda esta festividad es acompañada también con comida zoque tradicional, principalmente caldo de res con frijol, tamalitos, pozol y algunas botanas.

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