¿Adiós a corridos tumbados?
Brotan casos de abuso sexual
Estos son algunos temas con los que se puede coincidir con la doctora Claudia Sheinbaum. Ella se mostró en desacuerdo que se prohíban, se persigan y se castiguen a quienes se dediquen a cantar o a reproducir corridos tumbados.
Los conocedores del tema y que asumen posturas equilibradas, piensan que esas prohibiciones están mal porque, en principio, atentan contra la libertad de expresión, explícitamente garantizada en la Constitución General de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) y, en segundo lugar, porque la 4T ha expresado en varias ocasiones su convicción de “prohibido prohibir”. El gobierno federal actual se ha asumido como garante de las libertades humanas.
Esto viene a cuento porque desde este miércoles pasado en Nayarit, quedó prohibida la interpretación y reproducción de música que promueva la apología del delito y la violencia en espacios públicos.
La medida, aprobada el 21 de enero pasado por el Congreso de ese estado, entró en vigor tras la publicación, hace unos días, del decreto en el Periódico Oficial local.
El decreto establece que se prohíbe la interpretación y/o reproducción en eventos públicos de música comúnmente conocida como “corridos tumbados”, “narcocorridos”, “corridos”, “corridos progresivos”, “corridos bélicos”, “corridos alterados” y cualquier otro género de este tipo.
Además, esa legislación define como eventos públicos aquellos realizados en espacios abiertos al público, como plazas, auditorios, estadios, ferias y centros de espectáculos, sin importar si son organizados por particulares, empresas o el gobierno.
Para vigilar el cumplimiento de la norma, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado de Nayarit quedó facultada para llevar a cabo operativos de inspección y aplicar sanciones en caso de incumplimiento de las normas mencionadas.
En vez de esas prohibiciones, los gobernantes deberían exigir a las autoridades educativas y culturales correspondientes, desarrollar programas para promover la música y el arte como herramientas para fortalecer una cultura de paz. Que hagan concursos de música cuyas letras se alejen de la violencia y que premien a quienes promuevan cosas buenas.
La presidenta Claudia Sheinbaum ya fijó su postura al respecto: “No estoy de acuerdo en prohibir, estoy de acuerdo en la concientización, en la educación, en abrir nuevas formas de corridos tumbados que no tengan nada que ver con enaltecer la violencia, las drogas, la discriminación a las mujeres”, apuntó la mandataria nacional.
Sheinbaum aseguró que es “muy difícil” prohibir este tipo de música, y resaltó que autoridades de Durango harán un festival de música mexicana que incluye corridos tumbados, “pero con otras letras”, pues lo que se busca es reivindicar valores como el amor, la paz, la felicidad y el desamor.
Tras el reciente y aplastante éxito de los corridos tumbados, políticos de varios estados del país han tratado de prohibir los conciertos de este género.
Yo creo que todos estamos comprometidos a promover otro tipo de canciones. Los padres deben empezar con esa labor con sus propios hijos y, después, los gobiernos deben instrumentar políticas públicas que promuevan canciones que enaltezcan el amor propio de las personas, pero que se alejen totalmente de la apología de la violencia y de discriminación de mujeres o de cualquier otro tipo de grupos sociales.
Escándalos
Es verdaderamente preocupante cómo de repente empiezan a brotar múltiples casos de acoso y violencia sexual, desde sus aristas más comunes con mujeres adultas, hasta sus bordes más elevados de gravedad con mujeres adolescentes, o niños y niñas que no rebasan los 12 años de edad.
En menos de treinta días, en Chiapas empezaron a conocerse casos de violencia de género, como el del cantante chiapaneco, Carlos Macías, quien quedó totalmente evidenciado con videos y audios donde él aparece como intimidante y potencial agresor de mujeres.
Casi a la par, apareció un video donde fue agarrado con las manos en la masa a un tal Marco, que después se supo era director de Infraestructura Tecnológica y Comunicaciones de la Agencia Digital y Tecnológica del Estado de Chiapas (Aditech) y quien, en presunto estado de ebriedad, en una plaza comercial de Tuxtla Gutiérrez, estaba tratando de seducir a dos jóvenes mujeres adolescentes. Afortunadamente, fue descubierto a tiempo, exhibido por la mamá de una de las víctimas del acoso, y después fue destituido del cargo por el titular de esa instancia de gobierno, Jovani Salazar.
Sin embargo, este funcionario estatal, seguramente de buena fe, designó a otro funcionario que resultó también acosador de menores.
Una persona, familiar de los agraviados, describió a ese hombre adulto que se introdujo al baño de mujeres y que estuvo grabando en video a los menores, por debajo de los canceles que dividen los inodoros individuales de los baños de una taquería de Terán, en Tuxtla Gutiérrez. Luego, una niña de seis años de edad, presuntamente abusada dentro de una escuela primaria de la capital chiapaneca.
No bien acabábamos de digerir esos hechos, y apareció otra mujer denunciando que ha sido víctima de abusos sexuales de su propio padre, desde hace varios años y que, a pesar que lo había denunciado, nadie le había hecho caso.
Después nos enteramos que se trata del director de la Escuela de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) y quien ya fue separado de su cargo para que se ponga a disposición de las autoridades competentes y responda por las acusaciones de la víctima. Ojalá y ahora sí esos casos sean investigados y castigados quienes resulten responsables.








