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Hoy Escriben - Julio Hernández López

Astillero

Trump: trastornado y enzarzado

Narcisismo ¿y demencia?

Jubilado de Pemex desmiente

“Falso, que gane 1.1 mdp al mes”

A la par que aumenta la percepción de que Donald Trump tiene trastornos mentales graves, en específico el de la personalidad narcisista, diariamente confirmado, y el de demencia frontotemporal (el médico Héctor Frisbie es una de las voces que han hecho tal advertencia), lo cierto es que en el caso de la guerra contra Irán, el presidente de Estados Unidos ha mostrado una preocupante falta de salud analítica y estratégica en cuanto a los fines estrictamente bélicos y económicos y ha ido produciendo declaraciones escalofriantes por cuanto tales ligerezas, contradicciones y disparates corresponden a la persona con mayor capacidad destructiva del mundo.

Trump está entrampado en sus propias hechuras. Pareciera dispuesto a disparar en redondo contra todas sus obsesiones: Venezuela, Irán, Cuba y México, por lo pronto. Ha pasado de los misiles arancelarios a la guerra sin plan reconocible en Irán, decidido a ponerle fin cuando él, como unidad de medición autodeclarada, sienta en los huesos que ha llegado esa hora.

Lo mismo declara aniquilada cien por ciento la capacidad de las fuerzas armadas de Irán que pide a una multitud de naciones que le ayuden con embarcaciones para destrabar el desquiciante nudo energético de Ormuz, como si el ejército iraní, presuntamente aplastado en su totalidad, en realidad no lo estuviera.

Trastornado, arremete groseramente contra políticos de su propio país, miente con absoluto desparpajo y se alimenta de megalomanías recicladas. Es responsable de crímenes evidentes (en las aguas cercanas a Venezuela y en el asalto para secuestrar a Maduro; en Irán no solo en escuela para niñas), ha dividido y agredido a sus propios connacionales (ICE, un ejemplo) y ha atacado principios básicos de la narrativa complaciente del propio Estados Unidos en cuanto a democracia y respeto a las leyes.

Renglón especial es el de los ataques a medios que forman parte del sistema: “El New York Times y el Wall Street Journal (en particular), y otros ‘periódicos’ y medios de comunicación de baja calaña, en realidad quieren que perdamos la guerra (...) Son personas verdaderamente enfermas y dementes que no tienen ni idea del daño que causan a los Estados Unidos de América”). Tomando como referencia este mensaje de Trump, Brendan Carr, presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, advirtió: “las emisoras que difunden bulos y noticias falsas (...) tienen ahora la oportunidad de rectificar antes de que venza su licencia (...) La ley es clara. Las emisoras deben actuar en interés público y perderán sus licencias si no lo hacen”.

Carlos Arturo Sánchez Magaña, trabajador jubilado de Pemex (credencial 141336), asegura que su promedio mensual de ingreso, con prestaciones, es de $252.599.60 pesos y no de un millón 107 mil 361 pesos, como señaló la presidenta Sheinbaum en una Mañanera reciente.

Para demostrar que no es cierto que reciba la cantidad mencionada en Palacio Nacional, ha enviado a esta columna “Recibos Oficiales de pago del 2025, Recibos Oficiales Timbrados CFDI y mis Depósitos en mi Cuenta de Nómina”, además de “un resumen en Excel de mis pagos del ejercicio 2025”. Y pide, en nombre propio y de su familia, que “se pueda aclarar ante el público que es una mentira que mi salario es de más de un millón cien mil pesos al mes”.

Las presuntas tormentas divisorias se disolvieron entre abrazos, sonrisas y brazos unidos en alto: nada referido a traiciones verdes y petistas ni denuncia guinda de que sus aliados prefirieran unos días atrás sus privilegios por encima de las iniciativas presidenciales.

Sacramento partidista de la nueva ¿y eterna? alianza: los dirigentes de la nada santísima trinidad 4T (la morenista Luisa María, la verde Karen y y el petista Anaya), los coordinadores de las bancadas correspondientes en el Congreso (Monreal y Mier, los principales), todos con el corazón levantado (sursum corda) hacia lo alto, es decir, hacia Palacio Nacional de donde provino la supletoria iniciativa llamada Plan B. ¡Hasta mañana!