Los científicos
¿Seleccionar para convalidar?
FGR: delitos políticos del pasado
Más ruido que nueces
El acto de seleccionar conlleva el sentido de preferir. En política, seleccionar implica definiciones, compromisos y expectativas. Desde luego, hay matices y procesos diferenciados a la hora de seleccionar, elegir o escoger. Pero la acción de seleccionar, define la Real Academia Española en su diccionario, significa “elegir a una o varias personas o cosas entre otras, separándolas de ellas y prefiriéndolas”.
La forma y el fondo de seleccionar define al comité de científicos que fue anunciado ayer en la Mañanera claudista para supuestamente decidir si se avanza o frena la intención presidencial de encontrar y aplicar un fracking “bueno” o menos peor.
El comité en mención fue integrado a partir de una preferencia política evidente, sin la inclusión de voces firmes en contra del citado fracking y con preeminencia de factores de élite, acoplados al poder convocante: Rosaura Ruiz, actual secretaria de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación del gobierno federal, antes directora del Conacyt y aspirante años atrás a rectora de la UNAM, en donde fue directora de la Facultad de Ciencias; y los rectores actuales de la propia UNAM, la Autónoma Metropolitana y el Politécnico Nacional.
El ejercicio de poder presentado en la Mañanera indica una intención apenas disimulada de llegar a un previsible dictamen científico parcial que sea aprobatorio del inicio de operaciones, tal vez en Coahuila, del neofracking claudista. Habrá, se dijo, alguna manera de informar y “consultar” a comunidades, para mostrar que, de darse la aprobación prefigurada, la responsabilidad de la decisión quede en esos planos, el “científico” y el “social”.
Anótese, ya como agregado coyuntural, que servicios como el organizado para Palacio Nacional desde facciones de la política interna de la UNAM pueden inscribirse en las actuales batallas internas y en procesos sucesorios venideros de dicha casa de estudios.
En otro tema: la experiencia con anteriores fiscalías y comisiones no permite generar suficientes expectativas de eficacia al anunciarse desde la institución que dirige Ernestina Godoy la creación de una nueva instancia denominada Fiscalía Especial en Investigación de Delitos Sociales y Políticos del Pasado (Feidspp).
Hasta ahora, anuncios similares han quedado en tentativas que han producido material informativo inmediato e incluso indagaciones serias y profundas, pero sin que el máximo poder político del momento permita avanzar en firme cuando llegan las horas críticas. Vicente Fox creó una oficina de similar denominación a la que ahora ha dado a conocer Godoy, pero al igual que en todo el sexenio del farandulero panista, hubo más ruido que nueces. Se llegó a consignar al expresidente Luis Echeverría (por el Dos de Octubre y el Diez de Junio) pero no se consiguió una sentencia condenatoria. López Obrador, a su vez, creó instancias muy promisorias que a fin del sexenio fueron desmanteladas e incluso desacreditadas para no avanzar (sobre todo en el tema de Ayotzinapa) contra el poder militar.
En esta ocasión, la titular de la Fiscalía General de la República tendrá su área dedicada a investigar y, tal vez, actuar, en cuanto a “graves violaciones a derechos humanos, delitos sociales y políticos del pasado y otros asuntos emblemáticos de trascendencia histórica, particularmente aquellos ocurridos entre 1965 y 1990, así como los que por su relevancia institucional le sean asignados”. Ya se verá si solo es una fachada, es decir apariencias, simulación, como otras veces, o realmente se va a fondo.
Y, mientras avanza el proceso que permitirá designar tres asientos en el consejo general del Instituto Nacional Electoral, con aspirantes bien relacionados con poderes actuales que obtienen muy altas calificaciones, a tal grado que como daño colateral les acompañan versiones desconfiadas, ¡hasta mañana!








