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Hoy Escriben - Jonathan Lozada

Confabulario

El Tren Maya

Hace algunos años tuve la oportunidad de viajar a Perú, por supuesto el destino obligado era Machu Picchu. Me llamó la atención en aquella ocasión que para poder acceder al lugar había que hacer una reservación en línea y que el precio no era nada módico. Me puse a pensar en la posibilidad de que en México el acceso a los sitios arqueológicos se hiciera de una manera similar con mayor recaudación de recursos, sobre todo para visitantes extranjeros. El viaje a Machu Picchu fue toda una experiencia que inició al abordar el tren en la estación de Aguas Calientes luego de haber pasado por Cusco. Había diversas categorías de tren, en el que yo viajé había ventanas en el techo, lo que permitía vistas majestuosas. Recuerdo también que el boleto incluía té, café y un chocolate. La experiencia fue muy grata pues fue posible durante todo el trayecto disfrutar de los paisajes naturales de esa región de Perú.

Hoy en día tenemos en México la construcción de una mega obra que rebasa por mucho la de aquel país sudamericano y no porque la cultura Inca no haya tenido la majestuosidad y esplendor que tuvo la cultura Maya, sino más bien por el tamaño y numero vestigios que conforman lo que hoy conocemos como el Mundo Maya. Ciertamente el Tren Maya es la obra emblemática de este gobierno y me ha llamado mucho la atención el basto desconocimiento que existe en torno a ella. De entrada recuerdo muy bien en una de mis clases doctorales una serie de críticas lanzadas por algunos compañeros de entre las que recuerdo una que decía que la construcción del Tren Maya representaba una seria amenaza a los ecosistemas. Lo primero que me vino a la mente fue que su construcción ocuparía las antiguas vías de los ferrocarriles del sureste del país, por lo que el trazo ya estaba hecho; pero también me llamo la atención cómo nunca nadie había protestado con tanta insistencia, por la construcción de una carretera o de un autopista con argumentos ambientalistas poco o nada fundamentados.

Justo el miércoles, mientras comía con un amigo, salió el tema a la conversación, le compartía yo a Alejandro algunas de mis opiniones con relación a las estaciones del tren, a lo que él respondió: “no estoy muy convencido de que sea un buen proyecto, parece más bien un proyecto perdedor”, dijo. “Los ferrocarriles están todos grafiteados y viejos”, añadió. Ciertamente me mostró un video en donde Andrés Manuel López Obrador da el banderazo de salida de la construcción del primer tramo del Tren Maya y justamente el evento fue ambientado con el paso de una locomotora de la época de la Revolución. El video estaba descontextualizado y fue presentado en un noticiero de Grupo Imagen con una especie de conductor bromista en donde se burlaba del proyecto del Presidente, argumentando que el ferrocarril utilizado para ambientar dicho evento era parte de los ferrocarriles que se utilizarían. Los ferrocarriles aún están en construcción. Por supuesto mi amigo había sido víctima de la manipulación del noticiero. Y esto llama mucho la atención porque estamos hoy en día ante un fenómeno de irresponsabilidad social de muchos medios de comunicación que han abandonado toda ética con el único fin de denostar los proyectos de este gobierno. Pienso que la crítica es válida pero no el intento de manipulación de pensamiento. Cada quien es libre de tomar postura política a partir de sus valores y creencias, pero la información es un derecho. Independientemente de si estamos a favor o en contra de los proyectos de la 4T, las dimensiones del Tren Maya son de llamar la atención: un proyecto de primer nivel que está siendo ejecutado de manera interdisciplinaria por el sector público y privado, así como con el acompañamiento de agencias internacionales como la UNESCO y la UNOPS.

Con el Tren Maya se pretende interconectar a los estados de Chiapas, Campeche, Tabasco, Yucatán y Quintana Roo a través de mil 500 kilómetros de vías férreas en una mega obra que generará aproximadamente medio millón de empleos durante su ejecución. El proyecto contempla conectar las antiguas ciudades mayas con las modernas metrópolis de los cinco estados mencionados. Los trenes estarán construidos por un consorcio conformado por Bombardier, Alstom, Gami y Construcciones Urales, quienes resultaron ganadores de una licitación pública internacional para la adquisición de 42 Trenes, 31 de Servicio regular, 3 de Servicio largo recorrido, 8 de servicio especial de turismo, sistemas ferroviarios, talleres y cocheras. Por cierto, los trenes están siendo construidos en su mayor parte en Ciudad Sahagún, Hidalgo.

De acuerdo a datos oficiales cada año llegan a Quintana Roo más de 17 millones de turistas que generalmente sólo se quedan en ese estado. El 87 % de los turistas extranjeros limitan su estancia a esa entidad. La idea de interconectar el Mundo Maya a través de este proyecto tiene la intención de brindar a los visitantes una experiencia amplia que vincule estratégicamente otros destinos que cuentan con potencial para un pleno aprovechamiento de los recursos turísticos de manera sustentable. En el proyecto participan la Secretaría de Educación, la Secretaría de Cultura, SEMARNAT, PROFEPA, el INAH, la UNESCO, ICA, ONUHABITAD, la UNAM, el IPN, la UNOPS, ECOSUR, CONALEP, la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, la UAM, el Colegio Yucateco de Arquitectos, el Instituto de Ingeniería UNAM, el CCYTET, la Universidad Autónoma de Campeche, el Instituto de Investigación Ecológica UNAM, Centro Geo y Geofísica UNAM, ¿Qué tal?

No es poca cosa que la UNESCO haya aceptado brindar acompañamiento a Fonatur en México para la implementación de lo que se denomina oficialmente el Proyecto Integral de Desarrollo del Tren Maya, dentro de lo que se contempla la salvaguarda de los valores culturales y naturales de las zonas, el desarrollo económico inclusivo, la promoción de la interculturalidad a través del reconocimiento de la diversidad cultural y del patrimonio cultural inmaterial de la región, el fortalecimiento y la conservación del medioambiente, de los recursos naturales y el agua de manera comunitaria y la participación de las comunidades en la toma de decisiones durante la ejecución de la obra.

La inversión pública que supone el proyecto de infraestructura de transporte representa la más ambicioso de la historia del sureste, el Tren Maya, de acuerdo a datos oficiales tendrá un impacto profundo en la economía del sureste del país con 25 mil millones de pesos de inversión realizada durante el 2020,  y una inversión total de 141 mil millones contemplada para su finalización en el 2024.

En cuanto a tema ambiental, los responsables del proyecto han mencionado que el Tren Maya tiene entre sus objetivos “restaurar la conectividad biológica de áreas naturales para cuidar a los animales y la vegetación, favorecer la conservación de los ecosistemas y los servicios ambientales, rehabilitar los ecosistemas degradados, en especial en las Áreas Naturales Protegidas, reducir la tala ilegal e implementar acciones que promuevan un uso responsable del suelo, fomentar la producción agrícola y ganadera amigable con el ambiente para garantizar un mercado sustentable y sostenible, generar una economía basada en el aprovechamiento responsable de recursos naturales e impulsar actividades económicas que hagan un uso menos intensivo del suelo y de los recursos naturales”.

Los consorcios constructores son: tramo 1: Mota-Engil México SAPI de C.V. en convenio con China Communications Construction Company LTD, Grupo Cosh S.A. de C.,V Eyasa y Gavil Ingeniería S.A., tramo 2: Operadora CICSA S.A. de C.V. en convenio de asociación con FCC Construcción S.A., tramo 3: Construcciones Urales, S.A. de C.V en convenio de asociación con GAMI Ingeniería e Instalaciones, S.A. de C.V y AZVI, S.A.U., tramo 4: Grupo ICA, tramos 5 Norte: Secretaría de la Defensa Nacional SEDENA, tramo 5 Sur: México Compañía Constructora y ramos 6 y 7: Secretaría de la Defensa Nacional SEDENA.

Así pues no es tan sencillo querer minimizar un proyecto del tal magnitud donde no únicamente están involucradas secretarías de gobierno, sino también universidades, centros de estudios especializados en diferentes ámbitos, sino también la iniciativa privada y agencias de la Organización de las Naciones Unidas.

Aeropuerto Ángel Albino Corzo

Hablando de infraestructura en materia de comunicaciones, muy acertada resulta la gestión de Antonio Noguera Zurita al frente del aeropuerto Ángel Albino Corzo de Tuxtla Gutiérrez. Es de destacarse que la unión de esfuerzos de perfiles talentosos y comprometidos con el desarrollo, es lo que hace el éxito de las acciones interinstitucionales, como la acertada coordinación con la Secretaría de Salud de Chiapas en la lucha contra la pandemia. ¡Enhorabuena!