Bancos Ladrones

El Sátrapa Yunes

En vez de fusionarse los dos grandes bancos mexicanos, en 1998 concretamente cuando las condiciones estaban dadas para ello y así lo reconocieron incluso los mayores accionistas, se decidió otra cosa como una de las herencias malditas de Ernesto Zedillo que crecieron al amparo de los Fox, ella y él naturalmente, para dejar entrar a consorcios tan deleznables por el lavado de dinero, como el Citigroup, y a los españoles BBVA, ahora en declive abismal, y el Santander. Así, Banamex y Bancomer, en vez de constituirse juntos en un valladar contra la especulación estadounidense cayeron en la fosa de las multinacionales.

Ahora los dueños extranjeros de los bancos que operan en México, además del Banco del Norte y el Azteca –numen de la corrupción y de las modernas tiendas de raya a través del cobro y el pago inmoral de las remesas y el acaparamiento de plata, obra del mafioso Ricardo Salinas Piego ya personero de Andrés Manuel-, hicieron temblar a la Bolsa en otro jueves negro, el pasado 8 de noviembre de 2019 y como respuesta a una iniciativa de ley de la bancada de MORENA, para tratar de evitar la desaparición de las comisiones y encajes amorales de sus empresas contra los cuentahabientes por cualquier motivo y sin razón. Se ha llegado a abusos incalificables que saltan a la vista cuando se reciben los estados de cuenta y éstos no coinciden con la contabilización personal. Ladrones de cuello blanco, aristócratas del mal como el Conde Drácula.

El hecho es que los banqueros insolentes se han colocado en una situación bastante vulnerable o acaso fabrican una trampa en contra del régimen actual: obligarlo a estatizar las instituciones financieras para salvaguardar los intereses de la plaga de consorcios sin la menor aplicación social en una nación de extremas desigualdades. Claro, con ello, tendrían pretexto para señalar que México puede venezolanizarse, usando los términos del Papa Francisco cuando advirtió a sus paisanos argentinos que no se mexicanizaran, como si en esta tierra hubieran surgido por ósmosis sus conflictos económicos y la amarga vecindad con USA.

De cualquier manera, si bien en la democracia el poder se comparte para exaltar la soberanía popular, los extranjeros perniciosos y rapaces, capaz de provocar una crisis artificial como presión insana a la transmisión cercana del Ejecutivo federal, no entran en ella y deben ser tratados de manera distinta; para ello se creó el célebre artículo 33 que tanto cuestionan los foráneos dañinos, no así los mexicanos afrentados por ellos.

Para colmo, Enrique Peña, en trance de convertirse en prófugo si el derecho se aplica y no por consigna, les puso los guantes a los empresarios para que sean “contrapeso” respecto al régimen pero optaron por alinearse con un buen trozo del pastel: 297 mil millones de pesos para la construcción de 39 obras de infraestructura; volvieron a ser cómplices una vez, un sexenio más; pareciera que el mandatario del oprobio quiere asegurar su porvenir detrás de éstos para vadear las tormentas que le vendrán encima en el angustioso 2021, lo es ya, con las finanzas y, por ende, la economía se vayan al abismo de López Obrador.

La Anécdota

Hace tres años, el asesinato de Valeria, hija de la diputada federal por el distrito de Minatitlán, Veracruz, y la grosera versión oficial, “se confundieron con ella”, pintaron de cuerpo entero la infame actuación de Miguel Ángel Yunes Linares, uno de los campeones de la mafia institucional y peor, si cabe, a su predecesor Javier Duarte de Ochoa. Esperábamos que el morenista Cuitláhuac García Jiménez, el actual mandatario estatal, hiciera crecer las auditorías a la administración anterior a la suya para iniciar el debido proceso contra Yunes y sus herederos cómplices. Por desgracia, el protegido de AMLO cojea de la misma pata y no ha movido la otra.

La impunidad sería en este caso como un dardo contra la democracia incipiente, como en la Puebla de los extintos Moreno Valle cuya única vindicación fue el terrible asesinato de ambos, sí, con todas las letras. No podemos tolerar que se salgan con la suya tal cáfila de rufianes, los de ayer y los de hoy.

No estamos para perdones ni, mucho menos, olvidos. No es por lo que votaron treinta millones de mexicanos en julio de 2018.

loretdemola.rafael@yahoo.com