Revoltijo de tesis
MC y Marcelo fuera
El revoltijo político se acrecienta con la batalla de las tesis. Las acusaciones se encienden, hasta grados sin precedentes, alrededor de las academias obtenidas con trampas y leguleyos que vendieron su dignidad para callarse, como en el caso de la ministra Yasmín Esquivel, o investigadores que han rastreado/hurgado en el pasado de sendas precandidatas, ahora en el papel de coordinadoras a la Presidencia de la República.
Si Xóchitl Gálvez fue señalada por copiar párrafos en un informe cuando ella optó, para titularse, por la acreditación de su experiencia como ingeniera en computación y no necesariamente a través de una tesis; su adversaria, Claudia Sheinbaum Pardo, también cayó en severas irregularidades con sus trabajos para obtener maestría y doctorado hablando sobre cómo funcionan las estufas con leña en el medio rural. Y ya de corrido también fue descubierto el mandante pelafustán, Andrés Manuel, por la copia de la tesis para titularse.
Tales hechos, sin duda, indignan a quienes debieron hacer grandes esfuerzos para elaborar sus tesis y son una bofetada contra la inteligencia de los mexicanos a quienes vuelve a defraudarse con pantomimas alejadas de todas las reglas. Vergonzoso por decir lo menos. El pasado pega frontalmente al presente de la clase dirigente y exhibe la ausencia de autoridad moral de los mismos, si bien, en un caso, el de Xóchitl, la campaña negra contra ella trató de infamarla seriamente al no percatarse de los orígenes de su titulación, por experiencia y no por una aportación dogmática, con tal de dañarla políticamente.
Por fortuna, la aspirante del Frente Amplio opositor reaccionó con gallardía y solicitó a la UNAM que si considera inválido su informe —no su tesis porque no hubo—, ella estaría dispuesta a aceptar la decisión, sin amparos ni truculencias como en el caso de la amoral ministra Esquivel de Riobóo —esposa del constructor favorito de AMLO para colmo—, y construir un nuevo informe para despejar las dudas sobre su capacidad y su nivel académico.
A diferencia de ella, la señora Sheinbaum y el mandante referido han optado por negarlo todo, aunque la primera aprovechó el golpeteo de campaña para tratar de exhibir a Xóchitl en un apartado tan delicado, por los precedentes, confundiendo a la ciudadanía. Desde luego, de todos los golpes bajos asimilados por la opositora, éste es el único que podría hacerle daño políticamente si bien la reacción de la dama fue aceptable y contundente.
Pero ¿y Claudia? Acostumbrada a repetir “¡Fuera máscaras!”, poniéndoselas. Exactamente igual que su ícono, negará cualquier referencia sobre el escándalo y acrecentará los golpes bajos contra su adversaria. Y es en este punto en el que debemos ser cuidadosos antes de emitir juicios que puedan malinterpretarse en esta cascada de ofensas sin fin en la que se ha convertido la magra 4T.
La indiscutible capacidad de López IV por manipular al colectivo ya resulta menos convincente hasta para sus partidarios que estiman excesivo el golpeteo a los opositores, aun cuando haya calado mucho en el ánimo general la correlación del PAN, PRI y PRD vista como las fuentes de un pasado atroz sin autocrítica alguna sobre cuanto ha hecho Morena a través de estos años y considerando que este partido fue desprendido, precisamente, del PRD que abanderó a López IV durante dos campañas presidenciales y ahora es el más enérgico en la condena pública.
La estrategia del mandamás ahora es la de apretar a los opositores para tomar un carril sin obstáculos con rumbo a junio de 2024. Nunca imaginó que sus “adversarios” —como él los llama— tuvieran la capacidad de respuesta que ahora demuestran con una aspirante valiente y que no se calla nada, además de su indiscutible presencia para revertir las acusaciones de sus rivales y exhibirlos como tramposos y mentirosos.
La anécdota
Desde luego, también debe esperarse la reacción del MC (Movimiento Ciudadano antes Convergencia) y la de Marcelo Ebrard Casaubon de rumbo indefinido, como siempre, rezagados por tanto y sin fuerza alguna para pretender victorias a nivel nacional. Marcelo siempre ha sido un “buen segundo” y cuando fue jefe de Gobierno en el entonces Distrito Federal —entre 2006 y 2012—, quedó atrapado entre la furia de AMLO a quien no se le concedió la victoria tras unos comicios desaseados y la trascendencia del cargo que ganó en el centro neurálgico de la república. No era sencillo conciliar la lealtad hacia el primero con sus deberes primarios con la ciudadanía y, sin embargo, no tuvo más remedio que reconocer al “espurio” Felipe Calderón para poder hacer su trabajo con calificaciones apenas aprobatorias hasta que se incendió su final con las denuncias sobre la mala construcción de la L12 del Metro capitalino. Y salió del país, atemorizado, para volver a casa ungido por su “hermano” Andrés a quien hoy le reprocha las irregularidades en el proceso selectivo de Morena, aunque no se dirija a él directamente.
Ni Ebrard ni el MC son factores que pudieran cambiar el rumbo de los comicios de 2024. Esto es obvio, aunque algunos caen en los viejos prejuicios acerca de a qué instituciones podrían afectar las decisiones del partido y el inconforme. MC perdió credibilidad y arrojo cuando el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, puso distancia respecto al esquirol Dante Delgado y lo mismo hizo Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo de unos de los mártires de la democracia en México; sin olvidar que Marcelo terminó denunciando fraude, señalando a Claudia por los privilegios que sólo a ella se dieron, y fundando su propio movimiento que huele a escisión: “El Camino de México”. Como si México fuera él.
Tales errores de cálculo no significan que perjudiquen a los futuros candidatos del Frente y Morena con sus adherentes —la presencia de Gerardo Fernández Noroña como vocera de la señora Sheinbaum es bastante grotesca—, como algunos repiten insidiosamente porque los porcentajes que alcance el MC no se reflejarán siquiera en los resultados, y en cuanto a Marcelo, está por verse si obtiene o no el favor de MC en enero próximo; aunque la mitad de la militancia partidista se oponga, lo que podría propiciar otra ruptura.
Así las cosas, Marcelo podría obtener un récord: partir al PRD cuando Morena se escindió al lado de AMLO, escindirse de Morena y provocar un cisma en MC por no ser bien recibido por un amplio sector de éste, incluyendo al exaltado gobernador de Nuevo León, el niñato Samuel García quien, por lo pronto, anima a su consorte para que se postule al Senado “videofilmándola” en pijama.
Triste política con políticos sin autoridad moral.








