Banner

Hoy Escriben - Rafael Loret de Mola

Desafío

En el mismo cauce

¿Golpe de Estado?

La destitución y detención de Pedro Castillo, ex presidente de Perú, dio cauce a una verdadera explosión entre la clase política mexicana; más todavía cuando le precedió el proceso iniciado contra la vicepresidente de Argentina, Cristina Fernández, viuda de Kirchner -de estirpe peronista-, sentenciada a seis años de prisión, si bien no fue aprehendida por contar, por su elevado cargo, de fuero constitucional. Y, para colmo, el ex presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, fue encarcelado también. Todos por delitos que van desde un pretendido golpe de Estado hasta las denuncias por corrupción. Al fin del recuento, AMLO fue declarado persona non grata en Perú por apoyar a Castillo y no a Dina Boluarte Zegarra, designada por el Congreso como presidenta.

Como siempre en materia de política exterior, y muchas veces contra el criterio del ex canciller Marcelo Ebrard -lo que le causó perder puntos relevantes como una de las corcholatas de mayor peso a los ojos del destapador-, el señor López IV perdió la brújula y se colocó del lado equivocado. Mientras la mayor parte de los gobiernos latinoamericanos, entre ellos varios con tendencias socialistas, reconocieron al nuevo gobierno peruano, encabezado por Dina Boluarte, el mexicano expresó que no lo haría hasta que las cosas se acomodaran y además solicitó que se facilitara en Perú el traslado de Castillo a México en calidad de asilado político.

Por supuesto, el gobierno peruano puso en el filo sus relaciones con México y alegó, con justeza, que el mandante-mandatario de nuestro país era solo un indeseable ingerentista muy a pesar de sus pronunciamientos a favor de la Doctrina Estrada en pro de la autodeterminación de los pueblos y el respeto a las soberanías ajenas. Es obvio que AMLO interpreta las leyes y sus límites de acuerdo a sus propios intereses y no de acuerdo al espíritu del Constituyente cuyas directrices son claras salvo para quienes no las conocen o conociéndolas las analizan desde puntos de vista inaceptables.

En el fondo de la cuestión anida una profunda preocupación por el destino cercano -solo le quedan a este régimen nueve meses y once días-, del inquilino que se apropió, sin pagar renta, del Palacio Nacional y lo convirtió en sede de las más peculiares costumbres, si bien tanto misterio acerca de sus horas muertas propician una serie de leyendas, algunas de ellas muy burdas como la de los pretensos rituales diabólicos, precisamente por el desconocimiento público de lo que hace el mandante luego de sus tediosas y fatuas mañaneras en donde prolonga sus odios y resentimientos en contra de la “otra” parte de los mexicanos hastiados de su gobierno.

Incluso, salvo en la marcha del ardor -como la llaman algunos-, con la exhibición grotesca del más grande operativo de acarreados de la historia hace un año, sus giras de trabajo se concentran en los cuarteles -249 terminados ya pero sin apenas mobiliario- de la Guardia Nacional o de la Sedena o la Marina, y evadiéndose de los baños de pueblo que tanto le gustaban. Incluso durante la celebérrima marcha del 27 de noviembre de 2022, para aparentar cercanías debió rodearse de elementos de la mencionada Guardia -antes Gendarmería durante el mandato del miserable señor Peña Nieto-, vestidos como civiles cual si se tratase de disfraces bastante evidentes.

Y con “un chingo y dos montones”, de acuerdo a la numeraria de Martí Batres, el mismo que redujo a los participantes de la manifestación ciudadana del 13 de noviembre del mismo año a “entre diez y doce mil” participantes, AMLO tardó cinco horas en su paseo dominical cuando se frenaba la protesta de un numeroso contingente de opositores, el mismo grupo que se negó a integrarse a la importante defensa del INE quince días atrás.

Por supuesto, todos estos sucesos, ya con un INE francamente arrinconado y temeroso, con cuatro nuevos consejeros desde marzo de 2023, reemplazando a Lorenzo Córdova Vianello y a Ciro Murayama -los más visibles-, lo que permitió al régimen de AMLO buscar tomar los controles de los comicios en el Estado de México y Coahuila. La suerte está echada.

Con estos elementos el golpe de Estado técnico en México ya se dio y sin necesidad de hacer desaparecer el Congreso porque su partido cuenta con mayoría aunque no la suficiente -la calificada, hasta la burda actitud de MC el esquirol- para reformar la Constitución e imponer una reforma electoral absolutamente contraria a la autonomía de los rectores de los comicios, precisamente el INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal.

Blindado, por tanto, el señor López IV ha sido acusado, ante los Ministerios Públicos, de distintos de lesa humanidad que no han sido debidamente encausados y ellos van desde la caída del Estado de derecho hasta la corrupción ingente, la mayor en la historia de México, de la familia López Obrador y de los miembros más cercanos de su gabinete, incluyendo sus principales asesores que le cantan loas al oído.

La Anécdota

Preocupa, y mucho, el objetivo central de López IV ante la incertidumbre y la indignación de buena parte de la ciudadanía. No parece que las campañas de 2023 y 2024 -sobre todo la búsqueda de la Presidencia de México-, vayan a transcurrir sobre aguas tranquilas habiendo tantas resistencias y amenazas en el falso valle de una transformación revertida y miserable.

De hecho, es improbable que los postulados se aparten de las presiones de la entidad política de mayor peso: la que reúne a los mayores capos del territorio nacional, a los grandes padrinos de estos y a la comunión entre los mismos y los intereses de los Estados Unidos desde donde surgieron los operativos que descabezaron a Pedro Castillo y Cristina Kirchner en pleno y descarado ajuste de cuentas como advertencia a los demás... como el señor López.

[email protected]