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Hoy Escriben - Rafael Loret de Mola

Desafío

El Destino de Andrés

La Puebla del Demonio

Nunca en la historia contemporánea de México, dijéramos desde el ominoso porfiriato cuando la simulación electoral rebasaba el concepto de parodia, había ocurrido que un presidente en funciones siguiera hablando, dos o tres horas cada día, para tratar infructuosamente de estigmatizar a sus “adversarios” -como él los llama si bien son sus enemigos declarados desde el punto de vista oficial-, ofrecer obras que ya no podrán realizarse en los meses que le restan a su infortunado quinquenio con diez meses, proyectar a sus colaboradores más afines -e inútiles como la señora de las mentiras, Ana Elizabeth García Vilchis, quien escupe hacia arriba- y no dejar de meter las manos para hacer campaña disfrazada en pro de los aspirantes de Morena, el partido ideado, desde su origen, para llevar a la Primera Magistratura del país al propio López IV.

Si de chachalacas hablamos, en remembranza al pajarraco chichón que habita en el sureste, han sido mucho mayores las habladurías mañaneras de López a las de Vicente Fox a quien pretendió callar, en condición de candidato, el mismo Andrés a pesar de las recomendaciones de sus colaboradores entonces -2006- en el sentido de que el mandatario en funciones no era su rival y que debía enfocarse a sus rivales directos: Roberto Madrazo, del PRI, y Felipe Calderón, del PAN, quien a la larga salió triunfante de la justa con una ventaja mínima y tras unos comicios tan manoseados como las suripantas de Sullivan, en la CDMX, o Tenancingo.

Podría pensarse que la abanderada opositora, Xóchitl Gálvez, hasta ahora muy hábil para distanciarse de las metidas de pata de las dirigencias partidistas que la apoyan -PAN, PRI y PRD-, está cometiendo el mismo error: fustigar al presidente y dejar en segundo plano a sus contrincantes. No es del todo exacto porque en la perspectiva actual es evidente que el gran eje de la campaña morenista es el propio mandante del país, acaso desesperado por colocar en la silla grande a una marioneta suya y seguir manejando los hilos desde “La Chingada”.

Pese a lo anterior, Andrés Manuel busca otra salida: la de encabezar, junto a Ignacio Lula da Silva de Brasil, una nueva organización latinoamericana afín al Foro de Sao Paulo que sirva para desplazar a la OEA y, de paso, mengüe la influencia estadounidense en la región. No es el primero en potencializar tal ambición desde el Palacio Nacional; ya antes lo intentó Luis Echeverría, con cargos al erario público, aspirando a la secretaría general de la ONU. Al final de cuentas el ex presidente no obtuvo ni un solo voto, ni siquiera el de la delegación mexicana y terminó como perentorio embajador de México en Australia, oteando a los canguros y aprendiendo de los dinos.

El destino de López IV comienza a ser, una vez más, un serio riesgo para nuestro país conociendo su capacidad de manipulación y la certeza de que no se quedará cruzado de brazos el primero de octubre de 2024. Cuanto decida será funesto a menos de que la marioneta se le encabrite y ponga distancia, como ha sucedido en otros tiempos incluso entre amigos que se juraron lealtad. Recuérdese a la mancuerna Echeverría-López Portillo que terminó bajo una oleada de insultos entre quien ya se había ido, Luis, y quien comenzaba, Pepe. Los dos, al término de sus respectivos mandatos, fracasaron rotundamente.

No existe duda alguna sobre la merma moral que carcome a López tras la reciente exhibición de sus tres hijos como beneficiarios de la más grotesca corrupción: José Ramón, con la correa del perro en manos de su consorte Carolyn Adams, gracias a los jugosos contratos de Backer Hughes con PEMEX, vive en casas de esta empresa haciendo gala de sus millones; Andy con la mira puesta por el tráfico de medicinas a través de su prestanombre, Amílcar Olán, con el aval de la gobernadora Mara Lezama, de Quintana Roo, quien por cierto fue maltratada por AMLO al llegar a su entidad sin siquiera saludarla acaso como una presión para que soltara lo requerido por Olán y Andy -además de sus relaciones non santas con Claudia Sheinbaum-; y Gonzalo, el tercero y menos activo, llamado Bobby por sus allegados, descubierto como intermediario de la compra de parte del balastro para el escandaloso Tren Maya -numen de la corrupción del período-, dado que otro paquete de este material fue importado desde Cuba aun con las dificultades para desembarcarlo en la costa de Playa del Carmen. Un verdadero berenjenal.

Tal es el interés de Andrés por no ser desplazado, él y su malhadado Morena, en la justa presidencial, y por ello, también, el gangsteril manejo de las encuestas que no coinciden con los sondeos de opinión efectuados por entes libres no supeditados al poderoso de Palacio Nacional. ¿Nos vamos entendiendo?

Queda claro el motivo para el temor de Andrés ante la figura creciente de Xóchilt quien ha tenido la habilidad necesaria para no ser rebasada por las dirigencias de los tres partidos que la apoyan, ni siquiera por las deficientes candidaturas de éstos al Senado y la Cámara de Diputados, y elevando el tono de voz a medida de las denuncias y críticas fundamentadas contra el miserable gobierno de la 4T, las cuatro cruces de México.

La Anécdota

Por cierto, solo en Puebla, el escándalo está servido. Quien coordina a los medios en la campaña de Alejandro Armenta a la gubernatura, es Javier Sánchez Galicia, quien fue director de Comunicación con el impresentable Mario Marín Torres, el “góber precioso”. Va otra: el candidato a diputado, Jorge Charbel Estefan, fue el gran operador del fraude de las tarjetas Monex en el cierre de campaña de Enrique Peña Nieto y ahora abandera al Verde.

Y, por si fuera poco, otro aspirante a diputado es Juan Carlos Lastiri Quirós, resulta ser uno de los grandes organizadores, en la Sedatu bajo el mando de Rosario Robles, de la célebre Estafa Maestra o siniestra.

Ahora todos ellos están al amparo de la 4T y de López Obrador.

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