Venezuela sufre
¿Somos cobardes?
Venezuela sabe defenderse aún, en muchos casos, con los riesgos inevitables, incluso la muerte, en defensa del futuro, de las nuevas generaciones y el deber fundamental hacia la patria mancillada por una dictadura que podría extenderse si dejara de ser suficiente el arrebato de conciencia de los pueblos que proclaman la libertad.
Impresiona que siete naciones, por voluntad general y no solo la de sus mandatarios, salgan del círculo de fuego de las complacencias y declaren su horror a través de sus gobiernos por el fraude electoral escandaloso y el sufrimiento de cuantos están dispuestos hasta el martirio para cesar con ello la ignominia de la manipulación y la fuerza bruta. Bastaría un batallón, uno solo, para aniquilar la vergüenza de un país atenaceado por un “gorila” de nuevo cuño en pleno siglo XXI. No puede someterse a las voluntades de los maniacos ególatras que creen ser indispensables ante el furor de los pueblos encendidos.
Cómo es posible que el mandante saliente de México, el tal López, obtuviera los supuestos resultados de los comicios venezolanos antes de que estos pasaran por el Palacio de Miraflores, el búnker del tirano Maduro quien, sin tentarse el corazón, lanzó a sus huestes a la masacre, pidiéndoles derramar sangre si no hincaban las rodillas sus opositores y persiguiendo a los valientes que alzaron las voces para defender sus votos y con ello la dignidad de una nación que, durante largo tiempo, logró alcanzar la democracia solo interrumpida por el golpe de Estado promovido y encabezado por Hugo Chávez Frías quien, pese a su mausoleo con tintes heroicos inmerecidos, pasó a la historia como un sujeto plegado al comunismo bananero del Caribe.
¡Ya quisiéramos tener la fuerza de los venezolanos valientes, como la de los ucranianos que lograron su independencia a sangre y fuego para ahora sufrir la invasión de los rusos enloquecidos, para defender, como lo hacen ellos, nuestras instituciones, nuestros sufragios y nuestra libertad ante el acecho de falsos mesías nacidos como especímenes abyectos de la manipulación y el engaño!
En México ya se admira más a los grandes capos que a los falsos líderes políticos impregnados de perversidad y obnubilados por la ambición y la sed de venganza. En nuestra patria, para infortunio de la verdad y el valor, callaron millones, en una sumisión ingrata que nos saldrá muy cara, para saludar la evidente imposición de la 4T, que no se logró con votos sino con el comprado “bienestar” de los ignorantes y de los timoratos vendidos. Por eso ahora nos asombra el firme sacrificio de nuestros hermanos de Venezuela que han tomado los bigotes de Maduro como símbolos de una opresión absurda extendida hace doce años, bajo el mando del malnacido Maduro, y dos lustros y tres años más desde la llegada de Chávez al poder mano a mano con el comandante supremo de Cuba, Fidel Velázquez, a quien los comunistas de cepa le llaman, nada menos, “el nazareno del Caribe”.
(Hago un paréntesis para señalar la blasfema puesta en escena del Cenáculo, durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de París, cuya espectacularidad sin precedentes se adhirió a un manchón que pretendió ser inclusivo ofendiendo el fervor religioso de millones de personas en el mundo; basta ya de tonterías interpretativas que revuelven el estómago).
Y mientras tanto, como expresan los cómicos de la legua ahora entronizados por la televisión -con la excepción del excepcional histrión Brozo o Víctor Trujillo, capaz de exhibir a la 4T con dos minutos de álgido script-, la parodia sobre la entrega-traición-captura del célebre Ismael “El Mayo” Zambada García que puso en ridículo, una vez más, a la troupe de López IV en el finiquito de su devastadora administración.
No olvidemos que hace un mes y medio aproximadamente dimos cuenta de la entrada libre de un destacamento estadounidense que nunca supieron justificar los protagonistas de las “amenas” mañaneras ni al círculo de mercenarios adictos a ellas -no hablo de nuestros colegas que deben cubrir la fuente con seriedad a pesar de su explicable cansancio-. Entraron y se esparcieron por territorio mexicano hasta llegar a Sinaloa en donde, desde luego, radiografiaron al cártel que ha tomado el nombre de esta noble entidad cuyo gobierno la entregado a los peores sicarios; igualmente se infiltraron en Sonora a vista y paciencia del execrable mandante estatal, Alfonso Durazo Montaño, acaso uno de los conjurados para asesinar a quien fue su jefe, Luis Donaldo Colosio. ¡Han sido unos cobardes, desde Ernesto Zedillo hasta el general Domiro García Reyes y el ex gobernador de Oaxaca, José Murat, cuyo silencio es no solo una aberración sino la acusación misma del desgraciado suceso!
No vale ahora que el régimen de AMLO pretenda volver sobre un andar que el mismo provocó para encubrir las espaldas de algunos de los peores, entre claro Manuel Bartlet -observado como torturador del agente de la DEA, Enrique Kike Salazar, en Michoacán-, y el mencionado Durazo, quien durante sus funciones como secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, de diciembre de 2018 hasta noviembre de 2020, esto es dos años, sin que pudiera seguir las huellas del crimen organizado ni tampoco las del magnicidio de Colosio, cuyo busto en bronce lleva siempre a sus despachos con mórbido acento.
El caso es que “El Mayo”, atrapado sin intervención del gobierno mexicano, comienza a “cantar” y no rancheras precisamente. Con ello sus mariachis están más asustados que los perros enjaulados y entre ellos suenan los nombres de los López Beltrán y de su papá, AMLO, además de los de medio gabinete y sus cómplices, incluyendo a la falsaria Rocío Nahle en proceso de ser gobernadora de Veracruz. ¿Qué mal habrán hecho los hijos de esta tierra tan recitada por Agustín Lara para soportar este futuro atroz?
Que observe, en fin, López IV cuál es el destino de Maduro antes de marcharse, esperemos que en serio, a “La Chingada”, el rancho que lo retrata.








