Viviendas del Bienestar
Uno de los programas emblema del actual gobierno federal es Viviendas para el Bienestar, que representa una oportunidad para miles de familias que durante años han esperado obtener un techo digno para vivir; pero resulta que en Huixtla, el lugar que encontraron los responsables del proyecto es inundable, y en Tapachula, carece de acceso a los servicios básicos y principalmente el agua, al menos que hagan pozos profundos.
En la carretera que conduce al cantón Las Lechugas, en la zona baja de Huixtla, en las últimas semanas se ha visto maquinaria trabajando que prepara terrenos para la construcción de cientos de casas, lo cual ha causado preocupación entre los habitantes porque se trata de un lugar inundable y que en octubre del 2005, por el paso del huracán Stan, el desastre fue de pronósticos reservados.
Si bien serán personas de bajos ingresos los que aspiran a tener un patrimonio propio, seguro, accesible y digno, requieren que los proyectos de vivienda se hagan en zonas seguras y se garanticen los servicios básicos, como el suministro del vital líquido.
El caso de Tapachula, las casas ya tienen un avance considerable en la zona del Camino a La Pita, pero hasta donde sabemos, sin posibilidad de que se les pueda dotar de agua potable y para ello, los responsables de las obras tienen que construir pozos profundos; incluso, se dice que no contemplaron plantas de tratamiento de aguas residuales y eso también debe de garantizarse para evitar que estas vayan directamente a los ríos. Lo mismo ocurre en el Camino Viejo a Mazatán, en donde ya se preparan terrenos para la edificación de casas, aunque tampoco se cuenta con los servicios básicos.
No se trata de estar en contra de la vivienda social, sino de defender a quienes en un momento dado serán los beneficiarios, porque sería una enorme contradicción que un programa creado para combatir el rezago habitacional terminara trasladando a familias de bajos ingresos a lugares donde su patrimonio pudiera quedar expuesto a inundaciones o a la falta de servicios.
Una vivienda digna necesita por principio estar ubicada en una zona segura, sin riesgos de ningún tipo frente a fenómenos naturales y contar con agua potable, drenaje, energía eléctrica, calles transitables, seguridad, servicios públicos y conectividad, situación que en Huixtla y Tapachula parece ser que no se está tomando en cuenta por parte del Infonavit y la Secretaría del Bienestar, responsables de los proyectos.
No se sabe si los terrenos utilizados para la edificación de las viviendas en estas dos ciudades de la costa chiapaneca pasaron por las revisiones técnicas y los estudios de impacto ambiental o de acceso a los servicios, como parece que no ocurrió, pero deberían de estar a tiempo de hacer las correcciones y garantizar que todos los procesos sean transparentes.
Miles de personas se anotaron en la Secretaría del Bienestar para ser beneficiados con una vivienda, lo que demuestra la necesidad de ellas, pero la dependencia federal debe actuar con responsabilidad y que los terrenos seleccionados sean seguros para que al entregar las casas, las familias puedan vivir con tranquilidad y servicios, no que se vayan a convertir en un problema social.
Posdata
Por cierto, en Tapachula, el presidente municipal, Yamil Melgar Bravo, presentó ante el Consejo Municipal de Protección Civil el Atlas de Riesgo, que es una herramienta fundamental para la toma de decisiones en materia de protección civil, desarrollo urbano e infraestructura, sobre todo en relación a nuevas obras, fraccionamientos o asentamientos humanos que se estén proyectando, ya que la finalidad es proteger la vida y el bienestar de las personas… El fiscal general del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, ha intensificado su presencia en la costa chiapaneca y en particular en Tapachula, en donde se fortalecieron todos los programas de seguridad en una coordinación entre todas las instituciones del ramo, incluso va a las colonias y comunidades rurales para hablar con la gente para prevenir la violencia y fortalecer la paz, ello en coordinación con el mismo alcalde Yamil Melgar y la Secretaría de Seguridad del Pueblo.








