¿Por qué nunca tomaron en serio el Covid-19?

Un acto de plena honestidad, pero también de evidente inmadurez y falta de sensatez lo que sucedió con Jonahan Orozco, portero del Santos. Eso sí, habrá que reconocer que es el único que ha tenido el valor de aceptar de frente que es uno de los 12 positivos del conjunto lagunero y que se debió a que corrió riesgos innecesarios para un profesional del deporte. Y ya son 12, luego de que la Liga MX confirmara el incremento de casos en este club.

¿Quiénes serán los otros 11? Han trascendido nombres, pero es poco ético publicarlos sin su consentimiento, ya que deben ser ellos mismos quienes den a conocer la noticia. Lo que es un hecho, es que no se puede confiar en el futbolista, que en lugar de pensar en su carrera, en su actual trabajo y asumir todos los cuidados que representa el confinamiento, hayan hecho de esto un carnaval. Claro que no se puede generalizar, ya que sería irresponsable hacerlo, pero hay información de muchos futbolistas que aprovecharon algunos de estos días de supuesto encierro, para hacer de sus casas un lugar de reunión familiar y de amigos o salir de las mismas, pasándose por el arco del triunfo e importándoles maldita la cosa, las instrucciones de su club de estar aislados, ya que el único control que han tenido los entrenadores es vía Zoom o alguna otra plataforma, lo que les permitía conectarse desde cualquier lugar, incluso fuera de casa.

Con una directiva como la del Santos, que despidió a Rubén Omar Romano por pintarle el dedo a la afición y que se basa en los valores de la decencia, este tipo de indisciplina (la de romper el reglamento impuesto para esta cuarentena y poner en riesgo su salud), debería ser castigada con la misma vara. Por eso es que en caso de comprobarse que Gerardo Arteaga salió de su casa para irse a unos arrancones a Guadalajara la sanción sería durísima. El único valor que se les pidió a los jugadores fue honestidad, ya que era imposible estarlos cuidando como si fueran infantes en un kinder garden y algunos, al parecer, han fallado.

El futbol mexicano está tan dividido que se ha trasladado a otros escenarios en los que estúpidamente se planteó por muchos, que los ocho contagiados de Santos estaban sembrados solamente para cancelar el torneo Clausura 2020, del cual Alejandro Irarragorri, su dueño, tiene como objetivo. Cinismo puro de quienes se atrevieron en sus redes sociales a afirmar tal barbaridad, porque no es solamente Irarragorri el que quiere que el campeonato ya no se termine, sino hay muchos más propietarios que quieren lo mismo y ninguno está jugando con la salud de los futbolistas.

Lo que resultó verdaderamente fuera de lugar es el comunicado de Chivas, que no quisieron poner a su entrenador en conferencia virtual, debido a que el 80% de las preguntas iban a ser del Covid-19, como si eso fuera algo malo o ¿habrá algo que esconder o evitar que le pregunten? No debería, ya que afortunadamente no reportaron positivos.

Todo lo ocurrido es una muestra de que hay futbolistas que deben tomar más en serio su profesión, porque son exigentes para los contratos y cuidados por parte de los equipos, pero ellos no entregan lo mínimo que se les pide.

@gvlo2008