Infierno italiano; colapso por no prevenir contagio

A mi querido amigo y admirado paisano tapachulteco, compositor de talla mundial, Don Francisco “Paco” Chanona. Descanse en Paz.

Allá, en la hermosa Italia, el gobierno y la ciudadanía menospreciaron la gravedad de la epidemia del “Coronavirus”, y hoy, después de su aparición en Wuhan, China, el 31 de diciembre de 2019, el país es ya el número uno del mundo, al acumular el lunes 23 de marzo, seis mil 77 decesos y 64 mil contagiados.

Aquí, en México, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, toma las cosas con demasiada calma, anteponiendo a la salud de 130 millones de mexicanos, los efectos económicos que producirá la Pandemia, haciendo a un lado las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de realizar pruebas y más pruebas, para detectar posibles infectados, dada la política de cielos y fronteras abiertas, sin un control responsable.

Una nación europea de más de 60 millones de habitantes, donde el arrepentimiento tardío por el error cometido, se vuelve tortura al reportar los trabajadores de la salud que el sistema de atención nacional, está colapsado, y que las cinco mil 200 camas de cuidados intensivos que existen en la red hospitalaria, fueron rebasadas, al estar muchas de ellas ocupadas por pacientes con problemas respiratorios.

Es Lombardía, ubicada al norte de la República, la Región más afectada por la enfermedad que tiene en la ciudad de Bérgamo, como parte de la Provincia del mismo nombre de un millón 100 mil pobladores, el epicentro de este drama sin piedad, donde los habitantes siguen sin creer lo que les ocurre, pues las autoridades no les permiten dar el último adiós a sus familiares en un funeral tradicional, para evitar más contagios, además de que los cementerios carecen ya de espacios para sepultarlos, por lo que  el Ayuntamiento ha tomado la decisión de cremarlos, con el inconveniente de que dada la gran cantidad de fallecidos y la incapacidad para atender la demanda, tiene que derivarlos a poblaciones cercanas.

Mientras, en el distante territorio mexicano, las cifras oficiales de los efectos de los “brotes” del “virus chino”, que no epidemia interna, por el bajo número de casos, dados a conocer diariamente por la Secretaría de Salud federal, no convencen a la mayoría de la población, más aún cuando la SSA prohibió sospechosamente a los laboratorios privados, bajo amenaza de severas sanciones, realizar la prueba para detectar el también llamado COVID-19, de tal manera que los únicos datos válidos, son los oficiales.

La información proporcionada la noche de este lunes 23, establece que se elevó a cuatro el número de muertos; 367 contagiados; 826 sospechosos y 1865 han resultado negativos en las pruebas.

¿Cómo entender que en el lado norte de la Frontera el Presidente Donald Trump haya decretado por la tarde del 13 de marzo, la emergencia nacional en Estados Unidos, dando marcha atrás a su cerrazón de negar la gravedad del problema mundial,  ahora sí, con el propósito de frenar la propagación de la enfermedad, lo cual le permitirá disponer de inmediato 50 mil millones de dólares, que se tradujo en automático repunte de la Bolsa, en tanto el lado mexicano no pasa nada, no obstante el cierre unilateral de Guatemala y Belice de los puntos de contacto internacional?

Giorgio Gori, un político de 60 años de edad, el alcalde de Bérgamo, donde se asientan 122 mil seres humanos, a 60 kilómetros de Milán, la capital de Lombardía, es el centro de la atención mundial, por ser el lugar de mayor contagio y muertes en la península itálica, que le obligaron a abrir la iglesia del cementerio para dar cabida a la gran cantidad de cadáveres, víctimas del COVID-19.

Una responsabilidad como gobernante, que es sobrepasada por el grave problema de salud, que tiene saturada la capacidad de respuesta hospitalaria pública y privada, de la que daban cuenta tres mil 400 infectados hasta hace una semana y en el resto de Lombardía, se contabilizaban más de 13 mil casos, con mil 200 muertos, dentro de un conglomerado de 10 millones de habitantes.

Historias por demás conmovedoras relatadas por el personal médico del mayor hospital de Bérgamo, Giovanni XXIII (Papa Juan XXIII), donde es tal la demanda de servicio en las salas de Terapia Intensiva, que se proporciona ventilación mecánica hasta siete enfermos por día. Doctores y enfermeras descansan en promedio un día cada dos semanas, lo cual ha motivado desde el inicio de la emergencia, el contagio de más de 50 de ellos.

La aceptación de culpa, que en México todavía no se da, ni se dará, por parte del veterano político italiano, al reconocer que al igual que los demás del país, subestimase al principio la gravedad de la situación motivada por el “Coronavirus”, y que a pesar de la tragedia que significa hoy para su pueblo, le sorprende que los gobiernos europeos se tarden tanto para tomar medidas más enérgicas contra la Pandemia.

El reconocimiento de que a principios de enero hubo un brote de “Coronavirus” en un hospital de la zona, que no fue identificado como tal, provocó que el contagio se expandiera de forma rápida y masiva.

Giorgio Gori, considera a dos meses y tres semanas de empezado el problema de salud, de que no se están registrando oficialmente todos los enfermos del “virus chino”, ya que la mayoría de los contagiados son asintomáticos e ignoran que son positivos.

Ante la demanda desbordada, el alcalde ha lanzado al mundo su solicitud de ayuda para tener mayor número de equipos en los pabellones de Terapia Intensiva, pero también más médicos, que en principio les han llevado a convocar localmente a doctores jubilados. Los gobiernos de China, Cuba y Venezuela, han respondido al angustioso llamado y se espera que pronto arribarán a Bérgamo.

Incluso, dada la magnitud del desfasamiento en la atención de los infectados, el gobierno italiano tiene proyectada la construcción de un hospital para cuidados, en las inmediaciones de Milán, semejante al creado en tiempo record de 10 días, por las autoridades chinas, en la ciudad de Wuhan.

Impactantes las imágenes que hoy se observan en la Provincia de Bérgamo y su ciudad principal, al convertirse en los últimos días, en un espacio geográfico fantasma, al igual que el resto del país, por las restricciones oficiales impuestas, de evitar las reuniones familiares, definiendo a todo intento de servicios funerarios como ilegales. 

La decisión de decretar la cuarentena a nivel nacional, efectivamente ha sido tardía en Italia, pues se daría a partir del 12 marzo, con el objetivo de paliar la epidemia, sustentada en el cierre de la mayoría de los negocios y cancelación de eventos masivos, al igual que bares, restaurantes, tiendas, escuelas de educación básica, media y superior.

De nada serviría a Giuseppe Conte, el primer ministro italiano, afirmar que con tales medidas se ha prevenido el colapso del sistema hospitalario, cuando éste se mantenía saturado desde semanas antes, al escasear camas para enfermos desde moderados a graves, debido a la escasez de ventiladores mecánicos, mascarillas y equipos de protección para la atención.

Italia se ha convertido en un escenario de contagio preocupante en sus Regiones del Norte de su geografía (Lombardia y Veneto), más aún por el incremento de sus muertos que le mantienen sorprendentemente en el nada agradable primer lugar, seguida de China, lo cual la mantiene en situación de aislamiento del resto de las naciones de la Unión Europea, que registran impactos comparativamente muy bajos.              

Según el censo poblacional, es ahí donde se concentra una cantidad muy importante de ancianos que cohabitan con una gran cantidad de familiares entre los 18 y 34 años de edad. A nivel mundial, constituye el segundo país con más habitantes mayores de 80 años, después de Japón.

Y es en este sector, donde el colapso podría desencadenar situaciones todavía más desgarradoras, pues dada la magnitud de la tragedia fuera de control, se habla ya de manera confidencial de un proyecto gubernamental que tiene como fin en ya no dar prioridad a los contagiados por el “Coronavirus”, con edades más allá de las ocho décadas.

Filtración revelada por el matutino La Stampa de esta nueva estrategia a todas luces inhumana, propuesta por las autoridades de la Región de Piamonte, consistente en que los contagiados con menos probabilidades de sobrevivencia, sean relegados para dar solución a la saturación de las unidades cuidados intensivos.

Resistencia de los médicos a tal posibilidad, en que se tenga que decidir quién vive y quién muere, que plantea desde ahora la Unidad de Crisis de la Región, que contempla que las personas infectadas por el “virus chino”, que tengan escasas posibilidades de superar su gravedad, sea por su edad avanzada o a enfermedades crónicas adicionales, podrían tener negado el acceso a las áreas de Terapia Intensiva, en caso de que estén agotados los espacios en los centros de hospitalización.

Panorama desolador, que se torna viable, si se considera que  la epidemia sigue en aumento, agotando este tipo de servicio en todo el país, especialmente en Lombardía, como la más afectada, pero que de ahí se propaga rápidamente a la vecina Piamonte, que tiene a Turín como capital de la Región.

Una frialdad impresionante derivada del colapso del sistema de salud italiano, cuando se plantea que “los criterios establecen pautas si la situación se vuelve de una naturaleza tan excepcional, como para que las decisiones terapéuticas en el caso individual, dependan de la disponibilidad de recursos, lo que obliga a los hospitales a centrarse en aquellos casos en los que el costo/beneficio es más favorable para el tratamiento clínico”.

Proyecto que avanza rápidamente al encontrar coincidencia con la Sociedad Italiana de Anestesia, Reanimación y Terapia Intensiva, que ofrece apoyo a los profesionales de la

medicina, que debido a la crisis por el “Coronavirus”, “se ven obligados a tomar decisiones difíciles y dolorosas, desde un punto de vista ético y clínico, para definir qué pacientes se someten a tratamientos intensivos cuando los recursos no son suficientes para todos los pacientes que llegan”. 

Los expertos aconsejan que “se privilegie a quien tenga la mayor esperanza de vida, para que en lugar de admitir pacientes por orden de llegada, se centren en aquellos con mayores posibilidades de recuperación, después de un tratamiento intensivo”.

Es la Italia del siglo XXI, donde más de 60 millones de seres humanos viven por adelantado el infierno en la tierra, y donde igualmente hasta los sacerdotes sucumben como todo ser humano vulnerable, ante el avance hasta ahora sin freno de esta enfermedad mortal, a la que el gobierno de México sigue menospreciando absurdamente, con datos que no corresponden a la realidad y aumentan la desconfianza y credibilidad social.

Tiempo en contra para la toma de decisiones, que ojalá no lleguen demasiado tarde, en un México donde la pobreza de más de la mitad de su población es el mejor aliado de la Pandemia sin precedente, que azota sin misericordia al mundo.

Premio Nacional de Periodismo 1983 y 2013. Club de Periodistas de México.

Premio al Mérito Periodístico 2015 y 2017 del Senado de la República y Comunicadores por la Unidad A.C.