MORENA, la Joya de la Corona

Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, es hoy a sus 87 años bien cumplidos el pasado 23 de julio, el ejemplo de permanencia siempre trascendente, de un mexicano que lo mismo ha sido secretario de Estado, diputado federal, senador, líder nacional de partidos (PRI-PRD), diplomático, ideólogo de izquierda, maestro universitario, y que también en la disidencia ha encontrado parte del camino de su fructífera existencia ejemplar.

En la recta final de su vida, Don Porfirio decide sacar nuevamente la casta, ahora como militante y aspirante a presidir el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), creado por el ahora Presidente Andrés Manuel López Obrador, en una contienda con su opositor de 48 años, Mario Delgado Carrillo, quien en su desesperación por haber perdido por décimas, la segunda de dos encuestas definitorias, ha optado por el insulto para tratar de desacreditar a su célebre correligionario.

Ratificando sus principios y su certeza de haber logrado el triunfo, el actual diputado federal, afirmaría el pasado fin de semana en su cuenta de Twitter: “Hace 40 años que lucho por la democracia en México y por las instituciones electorales. Es una historia de  convicción y sacrificio que no voy a deshonrar. El dinero millonario pretende apoderarse. Gané las encuestas… tomaré la Presidencia de Morena el 12 de octubre a las 12:00 horas. Invito a la militancia a que me acompañe”.

Ante la intención, surgirían las declaraciones en paralelo de Delgado Carrillo, desde su gira proselitista en Saltillo, Coahuila, que adelanta que su contrincante “sería un dirigente espurio”, mientras advertía que “en su empeño por dirigir a MORENA, “puede ser recordado como un ambicioso vulgar”.

Desde el norte del país, donde continuó promoviendo su candidatura pese a haber perdido en la segunda consulta a la militancia morenista, coordinada por el Instituto, afirmaría que el ex presidente de la Cámara de Diputados “no puede encabezar al Movimiento de Regeneración Nacional, porque podría convertirlo en un partido de oposición al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador”.

Apegado a los hechos, el ex líder nacional de los Partidos Revolucionario Institucional (PRI), y de la Revolución Democrática (PRD), y prácticamente nuevo dirigente de MORENA, ha respondido en su cuenta de Twitter a Mario Delgado Carrillo: “El pueblo ya decidió con votos a mi favor y por encima de mi contrincante. En democracia se gana con votos de diferencia. ¡Ganamos las dos encuestas!”.

Su rival ha exigido al INE la realización de una tercera consulta, a lo que su presidente Lorenzo Córdova Vianello ha accedido, vía Consejo General, luego de decretar un “empate técnico”, estableciendo esta semana como nueva fecha de “desempate” para definir al nuevo líder, la cual aplicará del viernes 16 al jueves 22 de octubre, y los resultados serán dados a conocer al día siguiente.

Don Porfirio no se ha quedado callado ante el intento de descalificarlo, respondiendo de inmediato en su espacio de Facebook: “Es un robo, es un asalto. Estoy profundamente indignado porque se ha roto la legalidad por la que hemos luchado en los últimos 40 años. ¿Cómo me van a explicar que gané dos a uno y ahora me cuasi empatan?».

En la primera encuesta llevada a cabo hace más de dos semanas, obtuvo más de 20 puntos de ventaja sobre su colega diputado federal, por lo que frente a la terquedad manifiesta, el ex catedrático de la Facultad de Ciencias políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, denunciaría también:

“Se nota que están dispuestos a todo. No es un fraude, es un complot, es una conspiración contra la democracia. Que Mario renuncie y si no, me voy a la Corte”.

Y cuando todo hacía suponer que Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, cumpliría su palabra de tomar posesión a las 12 de día del lunes 12 de octubre, como nuevo líder nacional, en las instalaciones de MORENA en la colonia Roma de la capital nacional, un grupo de “activistas feministas” se presentaría desde antes de la ocho de la mañana para con su “movimiento”, abortar el intento de acceso al edificio de la calle de Chihuahua 216, favoreciendo con ello a Delgado Carrillo.

A las 11 horas, se presentaría otro grupo de simpatizantes, ahora de Don Porfirio, llevando una batucada y bailarinas para hacer menos tenso el momento, aunque para entonces se llegaría a temer un enfrentamiento entre militantes, lo cual no ocurriría al anunciar Muñoz Ledo, su decisión de no asistir al lugar como lo había programado.

Una vez logrado su propósito de que el INE determinara una tercera encuesta, Mario Delgado Carrillo, continuaría sus ataques viscerales en contra de su enemigo hasta ahora imposible de vencer, para alcanzar el control de la Joya de la Corona del actual Gobierno, argumentando la avanzada edad de quien fundara el 5 de mayo de 1989, al PRD que lo catapultara a una carrera política meteórica, que apadrinado por el entonces jefe de Gobierno de la capital nacional, Marcelo Ebrard Casaoubon, de 2012 a 2018 lo hiciera senador y a partir de 2018, apoyado en MORENA y Andrés Manuel López Obrador,  alcanzara la diputación federal que ostenta y concluye en 2021.

Ningún respeto para aquél que hace 31 años constituyera el Partido de la Revolución Democrática, junto con los prominentes ex priístas Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano e Ifigenia Navarrete, así como Andrés Manuel López Obrador, por cierto ex líder estatal del PRI en Tabasco, en tiempos del gobernador e ideólogo del tricolor, Don Enrique González Pedrero.

Una trayectoria, la del neopolítico de la llamada izquierda, que en nada se compara en su nivel y trascendencia a la de Don Porfirio, que fuese secretario del Trabajo y Previsión en el Gobierno del Primer Mandatario Luis Echeverría Alvarez y precandidato a la Presidencia de la República en la sucesión de 1976, que ganaría José López Portillo, el cual lo designaría secretario de Educación Pública, para después en 1979, nombrarlo representante de México ante la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York.

Ahí, en su primer año de embajador, tendría el gusto de tratar más de cerca a Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, cuando enviado por EXCELSIOR estuve en la ciudad de la Gran Manzana, y conocer su gran disposición y generosidad, al invitarme en su despacho a una convivencia del secretario General de la ONU, Kurt Waldheim, con los embajadores de América.

Tuvo el detalle de presentarme con el dirigente del organismo mundial, a quien entrevisté en exclusiva, lo mismo que a los diplomáticos de América latina, lo cual siempre le he agradecido. La distinción de su amabilidad repetida en 1981, con sus comentarios en relación al atentado sufrido por el Presidente Ronald Reagan, en Washington, al entrevistarlo telefónicamente casi a la medianoche del 30 de marzo, al hacer escala en Nueva York, en ruta a la capital estadounidense, donde a las dos de la tarde con 27 minutos de ese día, John Hinckley, de 25 años, disparara una pistola en su contra, hiriéndolo en el pecho.

Su gran capacidad como diplomático y político, le permitió ser también en ese año presidente del Consejo de Seguridad de la ONU; presidente de la Comisión Mundial de Fuentes de Energía, además de presidente del Grupo de los 77 en 1984.

Retornaría a México en 1986, para convertirse en un disidente del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, por la implantación que haría en México de la doctrina del Neoliberalismo, de tendencia derechista, que atentaba contra los intereses y el patrimonio de la Nación mexicana.

Creación dentro de las filas del PRI, de una Corriente Democrática, en la que participaban activamente Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano e Ifigenia Navarrete, lo cual les valió ser agredidos y marginados por sus correligionarios del Revolucionario Institucional, al transitar de una actitud crítica a otra disidente, hasta promover abiertamente la oposición progresista, como un grupo que finalmente en 1987, presentarían su renuncia como militantes del tricolor, para dar paso a su propuesta para crear el Frente Democrático Nacional (FDN).

La nueva organización política, operada discretamente por Muñoz Ledo, con Cárdenas Solórzano al frente, se manifestaba abiertamente en contra del abandono del nacionalismo revolucionario y de la responsabilidad social que acompañaron al PRI en sus políticas durante toda su historia, lograría atraer a sus filas a los Partidos Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM); del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN); Social Demócrata (PSD); Popular Socialista (PPS); Mexicano Socialista (PMS); que postularían a Cuauhtémoc como su abanderado por la Presidencia de la República, en las elecciones del 6 de julio de 1988, en las que el enemigo a vencer sería Carlos Salinas de Gortari, por el PRI.

Suma de las fuerzas de izquierda del país en torno de la candidatura del hijo de Don Lázaro Cárdenas del Río, creador de la Expropiación Petrolera en 1938, que incluiría a la Coalición Obrera, Campesina Estudiantil del Istmo (COCEI); la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC); la Asamblea de Barrios de la Ciudad de México; la Unión de Colonias Populares; la Unión Revolucionaria Emiliano Zapata; la Central Campesina Cardenista; la Coalición de Izquierda y el Movimiento de Acción Popular.

Por la noche del conteo oficial, a cargo de las autoridades electorales federales, en los momentos en que la votación favorecía a Cuauhtémoc Cárdenas del Río, ocurriría la llamada “caída del sistema”, bajo la responsabilidad del entonces secretario de Gobernación Manuel Bartlet Díaz (actual director de la Comisión Federal de Electricidad), que al reanudarse muchas horas después, declararían ganador de la contienda a Carlos Salinas de Gortari, lo cual daría paso a la protesta opositora, que calificaría de fraude los comicios de hace 32 años.

Don Porfirio

Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de Vega, seguiría adelante acompañando a Cárdenas del Río y su grupo de apoyo, al que se incorporaría Andrés Manuel López Obrador, para fundar el 5 de mayo de 1989, el Partido de la Revolución Democrática, de ideología de izquierda, que en principio apoyaría las candidaturas segunda y tercera a la Presidencia de Cuauhtémoc, en 1994 y 2000. Sería en los comicios 2006 y 2012, cuando al postular el PRD a Andrés Manuel López Obrador, se convierte en la segunda fuerza política nacional.

Convencido de que el Partido del Sol Azteca, no sería el instrumento idóneo para alcanzar el Poder Ejecutivo del país, López Obrador decide constituir el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), el cual obtiene su registro el 13 de julio de 2014, con el que por tercera ocasión en 2018 contiende por la Presidencia y gana.

Siempre detrás, Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, que en la actualidad, a sus 87 años de edad, pretende asumir todavía con mucho entusiasmo y vigor, el liderazgo de un MORENA con cimientos ideológicos de la lucha de las fuerzas de izquierda de México, y con una visión no necesariamente de incondicionalidad, sino incluso de crítica constructiva y sin extremos, que sea útil al país y al Presidente de la República.

El veterano y experimentado político e ideólogo de sólidas convicciones probadas, en un andar que le permite un prestigio de 60 años como hombre público excepcional, tiene todavía mucho que aportar a la democracia mexicana, por lo que Andrés Manuel López Obrador está en la obligación de valorar la continuidad de sus valiosas aportaciones, para lo cual habrá de convocar al respeto y al orden, que frene el juego sucio en la víspera del 2021 y en la antesala tempranera del 2024.

Hoy, la reflexión de Don Porfirio se vuelve oportuna en la coyuntura histórica: “He pensado en la jubilación. En realidad es muy difícil en la vida pública jubilarse, más bien lo jubilan a uno. Sí, ésta es la última función, que pienso desempeñar”.

Premio Nacional de Periodismo 1983 y 2013. Club de Periodistas de México.

Premio al Mérito Periodístico 2015 y 2017 del Senado de la República y de Comunicadores por la Unidad A.C.